lo que hacen algunos poetas cuando no escriben poesía

jose villa

Poeta que considera el portal su segunda casa
después del bailongo te vieron subir
a una bronco negra con los vidrios polarizados
con un fulano de sombrero texano y camisa a cuadros
que llevaba en la mano un seis de cerveza y
con el que habías estado tomando y bailando
y dejando que te sobara el culo toda la puta noche;
te fui a buscar a tu casa como a las 9 de la mañana
y tu mamá me dijo que acababas de irte a la iglesia
que de la iglesia ibas a pasarte a casa de tu abuelita
porque le habías prometido a la vieja ayudarla
a preparar la comida para la reunión familiar que
cada dos domingos celebra la parentela en su casa;
tu abuela, sin embargo, no sabía nada de ti
y aparte me dijo que ese día
no había reunión familiar ni su puta madre
y que aun cuando hubiera habido casi nadie asistía
porque desde que murió tu abuelo sin dejar testamento
todos los hijos andan de la greña por la cuestión de la herencia;
como no tenía nada que hacer ni ganas
de encerrarme en mi cuarto a leer otra puta novela policíaca,
me puse a esperar que llegaras escondido frente a tu casa
detrás de uno de los árboles al otro lado del camino
en esa especie de bosquecillo donde en tiempos ya lejanos
alguna vez nos internamos para echar un rapidín;
a esas alturas ya era casi mediodía
y el sol brillaba en un cielo sin nubes y soplaba una ligera brisa;
me adormilé recostado en el tronco del árbol,
y de no haber sido por el ensordecedor estrépito que producía
el sonido de la música brotando de las bocinas
del auto de tu amante cuando cosa de media hora después
se detuvo a unos pocos metros de mi escondite,
lo más seguro es que no te hubiera visto llegar;
y no es que de no haberlo hecho me hubiera perdido de gran cosa:
ver cómo la mujer con quien alguna vez pensé casarme
formar una familia, vivir juntos hasta envejecer
bajaba borracha y con la falda arremangada hasta el culo
del auto de un fulano al que conociera unas horas antes;
ver cómo la mujer a quien aún seguía amando
daba unos cuantos pasos y caía al piso y quedaba tirada inconsciente
mientras el fulano de la bronco le daba al gas y salía hecho madres
dejando a su más reciente y ya bien culeada nueva amiga
despatarrada en el suelo y con el coño al aire;
me acerqué a donde habías caído para prestarte mi ayuda
ver si te habías hecho daño, levantarte y llevarte a casa
pero al agacharme y oírte balbucear sin saber de ti
"ahora métemela por detrás, cabrón"
con aquella voz pastosa y además recibir en la cara
el tufazo alcohólico que despedía tu boca,
lo pensé mejor y en lugar de acercarte a tu casa
te agarré de los pelos y te llevé arrastrando
de regreso al bosquecillo y me saqué la tranca
y me la remojé con un escupitajo y durante toda la siguiente hora
me dediqué a perforarte cada uno de tus orificios corporales
y al final te llené la boca con mis eyecciones espérmicas
y luego me fui de allí dejándote botada como una perra
y regresé a mi cuarto y abrí otra puta novela policíaca
que estuve leyendo hasta que por fin apareció morfeo
con sus brazos abiertos para arrullarme en ellos
 
después del bailongo te vieron subir
a una bronco negra con los vidrios polarizados
con un fulano de sombrero texano y camisa a cuadros
que llevaba en la mano un seis de cerveza y
con el que habías estado tomando y bailando
y dejando que te sobara el culo toda la puta noche;
te fui a buscar a tu casa como a las 9 de la mañana
y tu mamá me dijo que acababas de irte a la iglesia
que de la iglesia ibas a pasarte a casa de tu abuelita
porque le habías prometido a la vieja ayudarla
a preparar la comida para la reunión familiar que
cada dos domingos celebra la parentela en su casa;
tu abuela, sin embargo, no sabía nada de ti
y aparte me dijo que ese día
no había reunión familiar ni su puta madre
y que aun cuando hubiera habido casi nadie asistía
porque desde que murió tu abuelo sin dejar testamento
todos los hijos andan de la greña por la cuestión de la herencia;
como no tenía nada que hacer ni ganas
de encerrarme en mi cuarto a leer otra puta novela policíaca,
me puse a esperar que llegaras escondido frente a tu casa
detrás de uno de los árboles al otro lado del camino
en esa especie de bosquecillo donde en tiempos ya lejanos
alguna vez nos internamos para echar un rapidín;
a esas alturas ya era casi mediodía
y el sol brillaba en un cielo sin nubes y soplaba una ligera brisa;
me adormilé recostado en el tronco del árbol,
y de no haber sido por el ensordecedor estrépito que producía
el sonido de la música brotando de las bocinas
del auto de tu amante cuando cosa de media hora después
se detuvo a unos pocos metros de mi escondite,
lo más seguro es que no te hubiera visto llegar;
y no es que de no haberlo hecho me hubiera perdido de gran cosa:
ver cómo la mujer con quien alguna vez pensé casarme
formar una familia, vivir juntos hasta envejecer
bajaba borracha y con la falda arremangada hasta el culo
del auto de un fulano al que conociera unas horas antes;
ver cómo la mujer a quien aún seguía amando
daba unos cuantos pasos y caía al piso y quedaba tirada inconsciente
mientras el fulano de la bronco le daba al gas y salía hecho madres
dejando a su más reciente y ya bien culeada nueva amiga
despatarrada en el suelo y con el coño al aire;
me acerqué a donde habías caído para prestarte mi ayuda
ver si te habías hecho daño, levantarte y llevarte a casa
pero al agacharme y oírte balbucear sin saber de ti
"ahora métemela por detrás, cabrón"
con aquella voz pastosa y además recibir en la cara
el tufazo alcohólico que despedía tu boca,
lo pensé mejor y en lugar de acercarte a tu casa
te agarré de los pelos y te llevé arrastrando
de regreso al bosquecillo y me saqué la tranca
y me la remojé con un escupitajo y durante toda la siguiente hora
me dediqué a perforarte cada uno de tus orificios corporales
y al final te llené la boca con mis eyecciones espérmicas
y luego me fui de allí dejándote botada como una perra
y regresé a mi cuarto y abrí otra puta novela policíaca
que estuve leyendo hasta que por fin apareció morfeo
con sus brazos abiertos para arrullarme en ellos


A veces no se preguntan los por qué de ciertas cosas. Nos parece que "para qué preguntar" y no nos damos cuenta, que solo nos vemos a nostros mismos sin mirar el por qué de los demás. La rabia, la desesperación, y un sin numero de cosas más que al final se centra en el solo yo, nos hace perder de vista lo que otro es......y aunque el otro sea lo que aparenta ser......solo es una apariencia para callar algo que es aunque por fuera, parezca otra cosa.........aplaudo su sinceridad.........un besote..................Clari
 

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