AUGUSTO SILVA ACEVEDO
Poeta veterano en MP
HONOR A SERRAT…
DE VERDAD: yo no sabía en aquellos tiempos
que las mariposas me ponían a correr, que
tenía que escuchar a Serrat, pues el canto
de los ríos era más claro y muy divertido…
A los ocho años, corría fuera de todo vestigio
humano, siendo muy humano, corría con
un palo y una rueda de metal, que tenía
mejor sonido que un violín, o parecido.
Descalzo por la arena y la espuma que siempre
abandona el mar, escuchaba al sol, entero,
en aquellos crepúsculos que no volverán y
Serrat, parecía aburrido, criticando, señalando,
siempre, lo que había que denunciar, hasta que
una madrugada, ebrio de tristezas, atendí,
su piano azul, y ese temblor característico de su
garganta, que mi primo Helbert, admiraba y
me di cuenta, de cómo había perdido mucho
de un poeta que le había cantado toda su vida
a la vida misma de los demás y entonces me vestí
de bohemio y brindé, por Serrat y sus cantos…
augus 07 enero 2015.
DE VERDAD: yo no sabía en aquellos tiempos
que las mariposas me ponían a correr, que
tenía que escuchar a Serrat, pues el canto
de los ríos era más claro y muy divertido…
A los ocho años, corría fuera de todo vestigio
humano, siendo muy humano, corría con
un palo y una rueda de metal, que tenía
mejor sonido que un violín, o parecido.
Descalzo por la arena y la espuma que siempre
abandona el mar, escuchaba al sol, entero,
en aquellos crepúsculos que no volverán y
Serrat, parecía aburrido, criticando, señalando,
siempre, lo que había que denunciar, hasta que
una madrugada, ebrio de tristezas, atendí,
su piano azul, y ese temblor característico de su
garganta, que mi primo Helbert, admiraba y
me di cuenta, de cómo había perdido mucho
de un poeta que le había cantado toda su vida
a la vida misma de los demás y entonces me vestí
de bohemio y brindé, por Serrat y sus cantos…
augus 07 enero 2015.