Gloria Maria Granero
Poeta adicto al portal
¿Qué puedo entregarte si no tengo nada más que mi voz?
Soy un ser humilde.
Tan humilde, que a veces, hasta yo mismo me compadezco.
Soy solamente un trozo de carne aferrado a un humilde corazón,
solamente soy sangre hirviente y recuerdos en el vacio.
Entonces, ¿¡Qué puedo entregarte!?
No tengo nada para tu dicha.
Solamente tengo unos pobres versos y un corazón tembloroso.
¡Éstas son mis únicas riquezas! ¡Te juro, no tengo nada más!
Mi único valor es este amor reflejado en estos versos camicaces,
espero vida mía te complazcan, pues juro ante Dios, son lo único que tengo…
“Te entrego princesa estos versos,
tan humildemente creados,
cuyo respirar profundo,
es un amor desconsolado.
Con ellos te entrego la esencia
de esta alma entumecida
cuyos suspiros exhalan,
alientos de muerte y vida.
Te entrego princesa mi pecho
rendido antes tus clamores,
y este corazón en llamas
que no atiende a más amores.
Te doy todo cuanto tengo
y espero sea suficiente,
pues mi bien son estos versos
y enteros te pertenecen.”
Soy un ser humilde.
Tan humilde, que a veces, hasta yo mismo me compadezco.
Soy solamente un trozo de carne aferrado a un humilde corazón,
solamente soy sangre hirviente y recuerdos en el vacio.
Entonces, ¿¡Qué puedo entregarte!?
No tengo nada para tu dicha.
Solamente tengo unos pobres versos y un corazón tembloroso.
¡Éstas son mis únicas riquezas! ¡Te juro, no tengo nada más!
Mi único valor es este amor reflejado en estos versos camicaces,
espero vida mía te complazcan, pues juro ante Dios, son lo único que tengo…
“Te entrego princesa estos versos,
tan humildemente creados,
cuyo respirar profundo,
es un amor desconsolado.
Con ellos te entrego la esencia
de esta alma entumecida
cuyos suspiros exhalan,
alientos de muerte y vida.
Te entrego princesa mi pecho
rendido antes tus clamores,
y este corazón en llamas
que no atiende a más amores.
Te doy todo cuanto tengo
y espero sea suficiente,
pues mi bien son estos versos
y enteros te pertenecen.”
Última edición: