Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
No pienso defenderme de tus besos,
que se adueñan de mis labios
y me retinen el aliento de vida
en tu vida.
No pienso defenderme más
de esa mirada consecuente
que me ataca desde el rostro hasta el cielo.
Ni pienso defenderme ya de tu toque
porque ansío que me toques, me tomes,
me obligues a la felicidad.
No quiero defenderme jamás de tu presencia
pues todos mis obstáculos venciste
partiendo mis trincheras,
gobernando este sentirte.
No deseo defenderme nunca de tu cuerpo,
ni pienso desatarme de tu espíritu
tu corazón, en mis latidos.
que se adueñan de mis labios
y me retinen el aliento de vida
en tu vida.
No pienso defenderme más
de esa mirada consecuente
que me ataca desde el rostro hasta el cielo.
Ni pienso defenderme ya de tu toque
porque ansío que me toques, me tomes,
me obligues a la felicidad.
No quiero defenderme jamás de tu presencia
pues todos mis obstáculos venciste
partiendo mis trincheras,
gobernando este sentirte.
No deseo defenderme nunca de tu cuerpo,
ni pienso desatarme de tu espíritu
tu corazón, en mis latidos.
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