Gloria Maria Granero
Poeta adicto al portal
Gritos.
Los más sentidos y crueles gritos.
Mi alma está gritando.
Grita desesperadamente pero nadie la escucha.
Nadie atiende esta suplica interna que me hierve.
Me hierve minimizando todos puntos de salida…
Nadie siente este calor que me destruye.
Como si de una prisión sin barrotes se tratara, se estremece.
Se estremece y se retuerce confundida.
Hoy siento que mi alma tambalea.
Que está gritando con todas sus fuerzas inutilmente.
Y continúa; Cada instante es un gemido. Cada segundo es una suplica.
No puedo enterrar este dolor que hoy la picotea;
la está picoteando y sin compasión la sumerge.
No lo entiendo.
¿Por qué todo a mí alrededor está callado, y sin embargo,
siento los gritos de dolor de mi alma sumergida?
Los más sentidos y crueles gritos.
Mi alma está gritando.
Grita desesperadamente pero nadie la escucha.
Nadie atiende esta suplica interna que me hierve.
Me hierve minimizando todos puntos de salida…
Nadie siente este calor que me destruye.
Como si de una prisión sin barrotes se tratara, se estremece.
Se estremece y se retuerce confundida.
Hoy siento que mi alma tambalea.
Que está gritando con todas sus fuerzas inutilmente.
Y continúa; Cada instante es un gemido. Cada segundo es una suplica.
No puedo enterrar este dolor que hoy la picotea;
la está picoteando y sin compasión la sumerge.
No lo entiendo.
¿Por qué todo a mí alrededor está callado, y sin embargo,
siento los gritos de dolor de mi alma sumergida?
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