Gloria Maria Granero
Poeta adicto al portal
Eres del viento, suave brisa.
Del mar bravío, crudo oleaje.
Del alto monte, cumbre cortante.
Y de la tierra, raíz de vida.
Tú eres la luz, amada mía,
en la penumbra más aplastante,
y de tu imagen nace el instante
del primer verso a mi poesía.
Siembro en tus senos todos mis gozos;
tu cuerpo es cárcel y en el reposo.
Sin tus orillas serían vagantes
mi alma de piedra y mi verso amante.
Del mar bravío, crudo oleaje.
Del alto monte, cumbre cortante.
Y de la tierra, raíz de vida.
Tú eres la luz, amada mía,
en la penumbra más aplastante,
y de tu imagen nace el instante
del primer verso a mi poesía.
Siembro en tus senos todos mis gozos;
tu cuerpo es cárcel y en el reposo.
Sin tus orillas serían vagantes
mi alma de piedra y mi verso amante.
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