Yo quisiera quererte, amada mía,
repitiendo esos tiempos que el amante
con aquellas miradas de un instante
su interior se callaba y no latía.
Y de intenso placer morir sentía
al notar aquel beso fascinante,
casi alado, fugaz y trepidante,
que sintieron sus labios cierto día.
Quiero ver cómo son esas miradas
y sentir arrobado sus encantos
y notar esos besos pasajeros
de pasiones felices sosegadas
pues que son las primicias de otros cantos
que serán con el tiempo placenteros
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