Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Otra vez hay cadenas en mis manos,
ataduras de hierro entrelazados
que raspan duramente mi piel
en la detención de pocos metros
de la cama a la ventana.
Cadenas pesadas y aburridas
de color metal muerte siguen riéndose de mí,
me piden que deje llevarme por ellas a la quietud,
al silencio de la nada, a la casa de las desesperaciones
para ser su muñeca y marioneta.
No quiero más cadenas
en las manos
ni que ellas se junten con mis dedos
para acostumbrarlas como algo natural
que ya hacen parte de mi cuerpo
manchado en sangre.
ataduras de hierro entrelazados
que raspan duramente mi piel
en la detención de pocos metros
de la cama a la ventana.
Cadenas pesadas y aburridas
de color metal muerte siguen riéndose de mí,
me piden que deje llevarme por ellas a la quietud,
al silencio de la nada, a la casa de las desesperaciones
para ser su muñeca y marioneta.
No quiero más cadenas
en las manos
ni que ellas se junten con mis dedos
para acostumbrarlas como algo natural
que ya hacen parte de mi cuerpo
manchado en sangre.