La Espera

Alatiel

Poeta recién llegado
Era una mañana fría
de esas que nunca se acaban,
era el comienzo de un día
de aquellos que no dejan nada

El hielo invernal calaba los huesos,
él no estaba en la cama y ella
quizá por eso,
se puso de malas.

Se abrigó con la bata,
preparó el café y
sin saber bien por qué
estando sola sirvió dos tazas.

Se sentó a la mesa mas
el café no probó,
diez minutos después
sentada sola lloró.

El medio día la encontró
llorosa y desencajada,
cuando al espejo se vio
quedó muy decepcionada.

Se dio un baño de rosas muy perfumadas, se maquilló y vistió
como si no pasara nada.

El sol se metió entonces
pero ella siguió esperando,
al pasar la media noche
se escucharon unos pasos.

Llamaron a la puerta y
ella abrió de par en par,
era él maleta en mano,
que regresaba al hogar.
 
Última edición:
Era una mañana fría
de esas que nunca se acaban,
era el comienzo de un día
de aquellos que no dejan nada

El hielo invernal calaba los huesos,
él no estaba en la cama y ella
quizá por eso,
se puso de malas.

Se abrigó con la bata,
preparó el café y
sin saber bien por qué
estando sola sirvió dos tazas.

Se sentó a la mesa mas
el café no probó,
diez minutos después
sentada sola lloró.

El medio día la encontró
llorosa y desencajada,
cuando al espejo se vio
quedó muy decepcionada.

Se dio un baño de rosas muy perfumadas, se maquilló y vistió
como si no pasara nada.

El sol se metió entonces
pero ella siguió esperando,
al pasar la media noche
se escucharon unos pasos.

Llamaron a la puerta y
ella abrió de par en par,
era él maleta en mano,
que regresaba al hogar.
a veces son muchas eternas, saludos
 

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