Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Recuerdo que por entonces,
goces sublimes de tus síes,
me encadenaban a tu piel.
Cada noche, sin remedio,
tus ojos remolino
engullían mi miedo
y nuestros cuerpos húmedos,
flotando entre planetas,
creaban estrellas y sueños,
versos infinitos,
miradas que eran faros,
besos como ríos,
caricias sin fin.
goces sublimes de tus síes,
me encadenaban a tu piel.
Cada noche, sin remedio,
tus ojos remolino
engullían mi miedo
y nuestros cuerpos húmedos,
flotando entre planetas,
creaban estrellas y sueños,
versos infinitos,
miradas que eran faros,
besos como ríos,
caricias sin fin.