Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Tú vives en mi porque quiero,
no es necesario morir de nuevo
para convencerme.
El silencio erigió
un castillo de hielo,
tus luces quieren escapar
yo,
yo no quiero.
Las cortinas son mares
en tu ausencia,
todo se transforma
todo cambia,
hasta tu nombre varia
con los días.
Tu eres mi melancolía,
tu eres mi tristeza serena
y verdadera,
tu eres un golpe certero de olvido,
tu eres mi anillo reluciente
y soltero,
divorciado del roce de tus dedos,
eres el frio en mis manos
y la gotas saladas
que destilan mis ojos,
eres la soledad mortal
y el cortejo de estas horas
crueles y negras,
eres la cruz en mi velador,
tus luces quieren escapar
yo,
yo no quiero.
Tu vives en mi porque quiero
estas aquí
en tus confines eternos,
estas aquí
en los pliegues del tiempo sin ti,
esta aquí
porque yo quiero
estas aquí
por que no puedo
porque no quiero
dejarte ir.
No es necesario morir de nuevo
para convencerme,
todo se transforma
todo cambia sin ti,
tu nombre cambia,
y se disuelve en mi boca,
eres olvido y añoranza,
eres amor de fuego,
la negrura de la noche,
eres la lluvia,
eres el hambre que tengo,
tu nombre cambia
cambia y se disuelve en mi boca,
eres la soledad que no quiero,
el azaroso viento a veces
y mi lucero.
Es tu nombre el que cambia,
es tu nombre el que se transforma
en esto que digo
y en esto que tengo,
y eres tu quien no vuelve
a tus espacios vacios,
a estos donde yo vivo y respiro
tu olvido,
eres tu quien no vuelve,
eres tu que te quedas,
tu vives en mi porque yo quiero
porque no puedo
porque no quiero
dejarte ir.
No es necesario morir de nuevo
para convencerme que te quiero,
tu luces quieren escapar,
yo,
yo no quiero.
no es necesario morir de nuevo
para convencerme.
El silencio erigió
un castillo de hielo,
tus luces quieren escapar
yo,
yo no quiero.
Las cortinas son mares
en tu ausencia,
todo se transforma
todo cambia,
hasta tu nombre varia
con los días.
Tu eres mi melancolía,
tu eres mi tristeza serena
y verdadera,
tu eres un golpe certero de olvido,
tu eres mi anillo reluciente
y soltero,
divorciado del roce de tus dedos,
eres el frio en mis manos
y la gotas saladas
que destilan mis ojos,
eres la soledad mortal
y el cortejo de estas horas
crueles y negras,
eres la cruz en mi velador,
tus luces quieren escapar
yo,
yo no quiero.
Tu vives en mi porque quiero
estas aquí
en tus confines eternos,
estas aquí
en los pliegues del tiempo sin ti,
esta aquí
porque yo quiero
estas aquí
por que no puedo
porque no quiero
dejarte ir.
No es necesario morir de nuevo
para convencerme,
todo se transforma
todo cambia sin ti,
tu nombre cambia,
y se disuelve en mi boca,
eres olvido y añoranza,
eres amor de fuego,
la negrura de la noche,
eres la lluvia,
eres el hambre que tengo,
tu nombre cambia
cambia y se disuelve en mi boca,
eres la soledad que no quiero,
el azaroso viento a veces
y mi lucero.
Es tu nombre el que cambia,
es tu nombre el que se transforma
en esto que digo
y en esto que tengo,
y eres tu quien no vuelve
a tus espacios vacios,
a estos donde yo vivo y respiro
tu olvido,
eres tu quien no vuelve,
eres tu que te quedas,
tu vives en mi porque yo quiero
porque no puedo
porque no quiero
dejarte ir.
No es necesario morir de nuevo
para convencerme que te quiero,
tu luces quieren escapar,
yo,
yo no quiero.
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