Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Me fumé mis días con la ansiedad de un novato,
en mi espalda cargué montañas y ríos,
sufrí penas que fueron solo eso y alegrías que lo mismo,
acaricié una piel sedosa arrebatadora y pagué por ello,
no acumulé gran cosa solo unos pocos segundos y minutos,
nunca tuve fe en nada salvo en mi querida madre,
la vida y Cris me regalaron a mi adorada Amanda,
ella tiene trece años y un imán en su sonrisa,
la cojo de las manos y doy por bien vivido todo,
me encandila su mirada, en sus ojos veo los míos.
en mi espalda cargué montañas y ríos,
sufrí penas que fueron solo eso y alegrías que lo mismo,
acaricié una piel sedosa arrebatadora y pagué por ello,
no acumulé gran cosa solo unos pocos segundos y minutos,
nunca tuve fe en nada salvo en mi querida madre,
la vida y Cris me regalaron a mi adorada Amanda,
ella tiene trece años y un imán en su sonrisa,
la cojo de las manos y doy por bien vivido todo,
me encandila su mirada, en sus ojos veo los míos.