Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
No siempre es fácil convencerte
que no tienes razón para matarme.
Hacer de mí la frágil y descuidada amiga
que acompaña todos los días tus pesadillas
en esos oscuros rincones de la venganza.
Así comprendí que debía ser asesinada,
y yo misma te di permiso
porque sin lugar a dudas,
era la siguiente en la lista.
Fue de tu gusto esperar que me recuperara...
al igual que a las otras
me amarías muerta
después de una puerta que por siempre estuvo rota.
Me quitaré la ropa para facilitarte el trabajo sucio
y andaré desnuda en busca de tus manos
que en mi cuello delgado solo al hacer presión
partirás como a un palillo.
También me violarás cuando esté por siempre dormida
pues conozco de sobra tu incapacidad de violar
si aún respira aire
la que destina morir.
que no tienes razón para matarme.
Hacer de mí la frágil y descuidada amiga
que acompaña todos los días tus pesadillas
en esos oscuros rincones de la venganza.
Así comprendí que debía ser asesinada,
y yo misma te di permiso
porque sin lugar a dudas,
era la siguiente en la lista.
Fue de tu gusto esperar que me recuperara...
al igual que a las otras
me amarías muerta
después de una puerta que por siempre estuvo rota.
Me quitaré la ropa para facilitarte el trabajo sucio
y andaré desnuda en busca de tus manos
que en mi cuello delgado solo al hacer presión
partirás como a un palillo.
También me violarás cuando esté por siempre dormida
pues conozco de sobra tu incapacidad de violar
si aún respira aire
la que destina morir.