Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
En mi taza de té hay un desierto y unos ojos negros,
el canario en su jaula canta la novena de Beethoven,
desde la ventana tu recuerdo echa a volar,
en mis labios una conversación a medias que nunca acabé
se convierte en despedida para ti amor que ya no estás,
cada mañana me despierto y muero un poco más,
en el espejo me ha crecido un hombre al que no conozco,
en mis manos tu nombre se borra poco a poco,
me queda aquel atardecer en la arboleda,
tu risa grabada para siempre en mi memoria
y unas ganas locas de correr hacia donde tú estás,
pero no debo traspasar la línea roja que has marcado,
nada se pierde, ni es inútil, todo se transforma,
nuestros días juntos…¿en que se convertirán ahora?
el canario en su jaula canta la novena de Beethoven,
desde la ventana tu recuerdo echa a volar,
en mis labios una conversación a medias que nunca acabé
se convierte en despedida para ti amor que ya no estás,
cada mañana me despierto y muero un poco más,
en el espejo me ha crecido un hombre al que no conozco,
en mis manos tu nombre se borra poco a poco,
me queda aquel atardecer en la arboleda,
tu risa grabada para siempre en mi memoria
y unas ganas locas de correr hacia donde tú estás,
pero no debo traspasar la línea roja que has marcado,
nada se pierde, ni es inútil, todo se transforma,
nuestros días juntos…¿en que se convertirán ahora?