Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
En mis labios ha muerto un manojo de preguntas,
en mis manos duermen un río y una mañana de resaca,
conozco el camino para no sufrir pero siempre fui por atajos,
es verdad que un día tuve relámpagos en mis ojos
y un espejo amigo que me devolvía sonrisas,
pero también es cierto que mi horizonte era solo uno
y que acariciaba cuerpos encontrando madrugadas y frío,
hoy solo quiero estar contigo y hacerte feliz, nada más,
tu risa es una droga de la que no puedo prescindir,
cuento los minutos en tu ausencia y me salen ochenta por hora,
me has traído lunas brillantes y estrellas risueñas,
a tu lado los días son canciones y pasteles de chocolate,
quiero decirte que quiero decirte que te quiero,
que ya no soy solo yo, que vives muy dentro
de este viejo corazón resucitado por el tuyo.
en mis manos duermen un río y una mañana de resaca,
conozco el camino para no sufrir pero siempre fui por atajos,
es verdad que un día tuve relámpagos en mis ojos
y un espejo amigo que me devolvía sonrisas,
pero también es cierto que mi horizonte era solo uno
y que acariciaba cuerpos encontrando madrugadas y frío,
hoy solo quiero estar contigo y hacerte feliz, nada más,
tu risa es una droga de la que no puedo prescindir,
cuento los minutos en tu ausencia y me salen ochenta por hora,
me has traído lunas brillantes y estrellas risueñas,
a tu lado los días son canciones y pasteles de chocolate,
quiero decirte que quiero decirte que te quiero,
que ya no soy solo yo, que vives muy dentro
de este viejo corazón resucitado por el tuyo.