Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
La ciudad abraza sus días como una madre,
yo amanezco rodeado de tu ausencia,
me sumerjo en una taza de té y enciendo un pitillo,
en la mesa el móvil espera mis ordenes,
al otro lado del barrio tú estás en tu mundo,
quisiera marcar tu número y regalarte esta mañana,
pero debo dejarte respirar, que vivas tu tiempo,
ya sabes que te quiero, pero no quiero que sepas cuanto,
luego nos veremos y te abrazaré, como siempre, con miedo,
con miedo a que sea la última vez que lo hago,
a que decidas que lo nuestro ha terminado,
si, ya lo se, es difícil amar así, siempre dudando de todo,
pero no puedo evitarlo, el amor me enseñó a ser desconfiado,
si no te quisiera tanto sería más valiente a tu lado.
yo amanezco rodeado de tu ausencia,
me sumerjo en una taza de té y enciendo un pitillo,
en la mesa el móvil espera mis ordenes,
al otro lado del barrio tú estás en tu mundo,
quisiera marcar tu número y regalarte esta mañana,
pero debo dejarte respirar, que vivas tu tiempo,
ya sabes que te quiero, pero no quiero que sepas cuanto,
luego nos veremos y te abrazaré, como siempre, con miedo,
con miedo a que sea la última vez que lo hago,
a que decidas que lo nuestro ha terminado,
si, ya lo se, es difícil amar así, siempre dudando de todo,
pero no puedo evitarlo, el amor me enseñó a ser desconfiado,
si no te quisiera tanto sería más valiente a tu lado.