Sebastián Figueroa
Poeta recién llegado
Despedida
Dentro de tus ojos se esconde mi cara,
miles de palomas revolotean en la cama,
no miras los ruidos que oyen las ventanas,
ni miras mis manos, estás encantada.
Bajo tu boca millones de almohadas
reflejan el aroma de la luna impregnado en la cama.
Y tu noche es la estrella más brillante del cielo,
y a donde vas te sigue la estela de mis besos.
Pero al igual que en tus manos había un tesoro
hoy yace mi sangre, hecha de letras, hecha de oro…
Y en mis labios se detiene tu pecho que me mira afligido,
que espera en silencio que la tempestad se calme,
que se abran los cielos.
Y una vez más irrumpes con el llanto de tu pelo sobre me rostro,
que espera la incisión de mis manos.
¿Donde queda tu silencio cuando me escuchas?
Lloran todos los jardines de tu casa cuando aturdido,
me voy: intento respirar de nuevo;
una hoja herida suelta a merced del viento.
Sebastián Figueroa
© Derechos Reservados
Dentro de tus ojos se esconde mi cara,
miles de palomas revolotean en la cama,
no miras los ruidos que oyen las ventanas,
ni miras mis manos, estás encantada.
Bajo tu boca millones de almohadas
reflejan el aroma de la luna impregnado en la cama.
Y tu noche es la estrella más brillante del cielo,
y a donde vas te sigue la estela de mis besos.
Pero al igual que en tus manos había un tesoro
hoy yace mi sangre, hecha de letras, hecha de oro…
Y en mis labios se detiene tu pecho que me mira afligido,
que espera en silencio que la tempestad se calme,
que se abran los cielos.
Y una vez más irrumpes con el llanto de tu pelo sobre me rostro,
que espera la incisión de mis manos.
¿Donde queda tu silencio cuando me escuchas?
Lloran todos los jardines de tu casa cuando aturdido,
me voy: intento respirar de nuevo;
una hoja herida suelta a merced del viento.
Sebastián Figueroa
© Derechos Reservados
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