esthergranados
Poeta adicto al portal
Yo quería hablar con las flores,
pasear por las nubes
y andar bajo la lluvia
sintiéndola caer sobre mí cuerpo,
y saltar en los charcos
como cuando era niña
y no me preocupaba coger frío,
ni mojarme las piernas.
Yo entonces no quería hacer otra cosa
que no fuese perseguir imposibles
y soñar.
Pero las flores no me contestaban.
Tú, al ver mí tristeza,
me decías que eso era normal,
que las flores no hablan,
que tampoco se puede
pasear por las nubes,
aunque den muchas ganas
de alcanzarlas;
que tampoco se debe
andar bajo la lluvia
sin protegerse de ella,
porque la humedad
acaba siempre
por calarte el alma.
Tu intentabas así
guardarme de mí misma
y de mis fantasías
para que no sufriera,
no entendías que ellas
eran mi refugio,
que yo no quería
que mis sueños se rompieran
contra tus realidades y las mías.
Pero anoche, a escondidas,
cuando el mundo dormía,
cuando ya estaba a salvo
de todas las miradas,
fui a hablar con las flores
y ellas me contestaron,
chapotee feliz sobre los charcos,
y caminé bajo la lluvia
sin paraguas,
sintiéndola caer sobre mí piel,
purificandola,
y levanté la vista hacia las nubes,
y me atrapó su aspecto suave
de algodón...
me envolvió su dulzura,
me imaginé entre ellas
y volví a soñar por una vez
sin miedo a despertarme,
sintiendo ese pellizco de alegría
que crece en el estomago
cuando te sientes bien.
Yo, que siempre soñaba
con hablar con las flores...
pasear por las nubes
y andar bajo la lluvia
sintiéndola caer sobre mí cuerpo,
y saltar en los charcos
como cuando era niña
y no me preocupaba coger frío,
ni mojarme las piernas.
Yo entonces no quería hacer otra cosa
que no fuese perseguir imposibles
y soñar.
Pero las flores no me contestaban.
Tú, al ver mí tristeza,
me decías que eso era normal,
que las flores no hablan,
que tampoco se puede
pasear por las nubes,
aunque den muchas ganas
de alcanzarlas;
que tampoco se debe
andar bajo la lluvia
sin protegerse de ella,
porque la humedad
acaba siempre
por calarte el alma.
Tu intentabas así
guardarme de mí misma
y de mis fantasías
para que no sufriera,
no entendías que ellas
eran mi refugio,
que yo no quería
que mis sueños se rompieran
contra tus realidades y las mías.
Pero anoche, a escondidas,
cuando el mundo dormía,
cuando ya estaba a salvo
de todas las miradas,
fui a hablar con las flores
y ellas me contestaron,
chapotee feliz sobre los charcos,
y caminé bajo la lluvia
sin paraguas,
sintiéndola caer sobre mí piel,
purificandola,
y levanté la vista hacia las nubes,
y me atrapó su aspecto suave
de algodón...
me envolvió su dulzura,
me imaginé entre ellas
y volví a soñar por una vez
sin miedo a despertarme,
sintiendo ese pellizco de alegría
que crece en el estomago
cuando te sientes bien.
Yo, que siempre soñaba
con hablar con las flores...