Jose Andrea Kastronovo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y al final después de todo, del tiempo, del daño y de los años... después de esconderme de ti y de mis sentimientos... un día apareciste, para derribar con una simple mirada mis murallas, sólo necesitaba verte sonreír, sólo necesitaba sentirte medianamante cerca para resucitar lo que enterré vivo... para ti... que sé que no me lees... y quizá jamás me leerás...
Descubrí que soy presa fácil,
de tu mirada y de tu sonrisa,
caí fácilmente y tan de prisa,
ante ti que me vuelves tan fragil.
Mi corazón valiente se acobarda
cuando canta la luz de tu mirada,
soy como una serpiente encantada,
sin voluntad ante el sonido de tu falda.
Soy sensible a tu cuerpo en libertad,
no encontré el antídoto a tu amor
voluntariamente pierdo mi voluntad,
si mi piel siente levemente tu calor.
Perdóname por sentirte en mi otra vez
y encontrarte de nuevo aquí en mi corazón,
yo que pensaba que era inmune a tu ser,
he descubierto que aún necesito tu amor.
de tu mirada y de tu sonrisa,
caí fácilmente y tan de prisa,
ante ti que me vuelves tan fragil.
Mi corazón valiente se acobarda
cuando canta la luz de tu mirada,
soy como una serpiente encantada,
sin voluntad ante el sonido de tu falda.
Soy sensible a tu cuerpo en libertad,
no encontré el antídoto a tu amor
voluntariamente pierdo mi voluntad,
si mi piel siente levemente tu calor.
Perdóname por sentirte en mi otra vez
y encontrarte de nuevo aquí en mi corazón,
yo que pensaba que era inmune a tu ser,
he descubierto que aún necesito tu amor.
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