SofiaCian
Poeta recién llegado
A los pájaros que vuelan en el cristal
en las zonas más reconditas de tu cuerpo,
donde me hallo libre, radiante
donde mis ojos pueden encontrar el apogeo
-en los tuyos-
me encuentro sólida, fría y huérfana
casi tan brillante como tu sublimidad.
Me resguardo en tu torso, no desnudo, si desvestido
arrullas cada centimetro de mis brazos
-mi piel se eriza-
me pongo torpe, no porque lo quiera, si porque lo busco
te abalanzas, -lo puedo sentir-,
te apoyas en mis labios,
y cuando por fin, se termina nuestro fulgor,
me vuelvo alarmada, despavorida,
sintiendome plenamente risueña pero fría, mas bien calida
pero en la dulce dicha de estar
y que estemos,
en el mismo lecho, regosijando el mismo placer,
esperando un próximo acercamiento
en las zonas más reconditas de tu cuerpo,
donde me hallo libre, radiante
donde mis ojos pueden encontrar el apogeo
-en los tuyos-
me encuentro sólida, fría y huérfana
casi tan brillante como tu sublimidad.
Me resguardo en tu torso, no desnudo, si desvestido
arrullas cada centimetro de mis brazos
-mi piel se eriza-
me pongo torpe, no porque lo quiera, si porque lo busco
te abalanzas, -lo puedo sentir-,
te apoyas en mis labios,
y cuando por fin, se termina nuestro fulgor,
me vuelvo alarmada, despavorida,
sintiendome plenamente risueña pero fría, mas bien calida
pero en la dulce dicha de estar
y que estemos,
en el mismo lecho, regosijando el mismo placer,
esperando un próximo acercamiento