Maru Raygada
Poeta recién llegado
Blanco y Negro
En esta relación de amor-odio, yo sabía amar de una manera,
La única forma que tú conocías, era el jamás haber amado.
Yo era el blanco, y tú la sombra negra que me envolvía.
Triste melodía que me unía a ti, con acordes tenues, casi nulos.
Un amor que más parecía odio, asustado de tu propio yo,
Combatías con tus sentimientos: ¿amor, no amor? Me encantas, te odio; ternura y dolor.
¿Existe una hora para el amor? Sólo una hora de ternura y paz.
Tu indecisión era una fuerte barrera, tu mente confusa cual laberinto
Tenías miedo a lo celestial, miedo a probar la sensación de felicidad
Y cual tonta te perseguía, fracasando en cada intento.
Será el masoquismo que nos ata, o la pasión que envuelve nuestros cuerpos
Tal vez tu mirada fija en mí, la que me hace temblar.
Quizás mi sonrisa o mi pequeña nariz, la que te hace no dejarme en paz.
Tratas de alejarte, pero me aferro a ti. Ilusa y confundida, haces mi mente divagar.
Blanco y Negro, polos opuestos. Yo buena, tú malo. Antónimos por naturaleza.
Intento ser ese fino acorde que entona la melodía, pero siempre lo interrumpes.
¿Miedo a lo perfecto?, mejor sufrir.
Esta relación inexistente nos ha marcado en lo más hondo,
No juguemos a querernos, juegos tontos para niños ilusos.
Sé que tu alma grita: Quiéreme; Pero tus labios dicen: Déjame.
Tu dualidad me da temor, pero quiero arriesgarme:
Ámame con tu esencia, ámame como no sabes,
Con todas tus tonalidades.
En esta relación de amor-odio, yo sabía amar de una manera,
La única forma que tú conocías, era el jamás haber amado.
Yo era el blanco, y tú la sombra negra que me envolvía.
Triste melodía que me unía a ti, con acordes tenues, casi nulos.
Un amor que más parecía odio, asustado de tu propio yo,
Combatías con tus sentimientos: ¿amor, no amor? Me encantas, te odio; ternura y dolor.
¿Existe una hora para el amor? Sólo una hora de ternura y paz.
Tu indecisión era una fuerte barrera, tu mente confusa cual laberinto
Tenías miedo a lo celestial, miedo a probar la sensación de felicidad
Y cual tonta te perseguía, fracasando en cada intento.
Será el masoquismo que nos ata, o la pasión que envuelve nuestros cuerpos
Tal vez tu mirada fija en mí, la que me hace temblar.
Quizás mi sonrisa o mi pequeña nariz, la que te hace no dejarme en paz.
Tratas de alejarte, pero me aferro a ti. Ilusa y confundida, haces mi mente divagar.
Blanco y Negro, polos opuestos. Yo buena, tú malo. Antónimos por naturaleza.
Intento ser ese fino acorde que entona la melodía, pero siempre lo interrumpes.
¿Miedo a lo perfecto?, mejor sufrir.
Esta relación inexistente nos ha marcado en lo más hondo,
No juguemos a querernos, juegos tontos para niños ilusos.
Sé que tu alma grita: Quiéreme; Pero tus labios dicen: Déjame.
Tu dualidad me da temor, pero quiero arriesgarme:
Ámame con tu esencia, ámame como no sabes,
Con todas tus tonalidades.