GRECHKA LEE MALDONADO
Poeta que considera el portal su segunda casa
Llegaste a mi inadvertidamente,
casi sin proponértelo,
así como un ensueño,
fuiste entrando,
en mi mundo lentamente,
infiltrándote entre mis deseos,
pretendiendo codiciar,
Mis ambiciones más profundas...
Casi sin saberlo,
te fuiste apoderandote,
de mis pensamientos,
subyugándolos,
con tal habilidad certera,
que solo de tenerte en mis sueños,
tú Presencia,
Adormecía mis sentidos...
Cambiaste sin querer
el matiz de mi mirada,
reviviste el fuego,
de pasiones ya olvidadas,
conseguiste desatar en mi cuerpo,
la avaricia del deseo,
dominando con tus manos,
Cada límite de mi cuerpo...
Llegaste a mi vida,
en el momento más oportuno,
sin querer atinaste,
en el lugar más preciso,
conquistando mis recuerdos,
encarnándolos,
reviviendolos,
En sueños verdaderos...
Y Casi sin saberlo,
inadvertidamente,
así como un ave,
que busca un nido,
entrelazaste,
con tu ternura,
con tu amor,
Tu camino a mi destino...
casi sin proponértelo,
así como un ensueño,
fuiste entrando,
en mi mundo lentamente,
infiltrándote entre mis deseos,
pretendiendo codiciar,
Mis ambiciones más profundas...
Casi sin saberlo,
te fuiste apoderandote,
de mis pensamientos,
subyugándolos,
con tal habilidad certera,
que solo de tenerte en mis sueños,
tú Presencia,
Adormecía mis sentidos...
Cambiaste sin querer
el matiz de mi mirada,
reviviste el fuego,
de pasiones ya olvidadas,
conseguiste desatar en mi cuerpo,
la avaricia del deseo,
dominando con tus manos,
Cada límite de mi cuerpo...
Llegaste a mi vida,
en el momento más oportuno,
sin querer atinaste,
en el lugar más preciso,
conquistando mis recuerdos,
encarnándolos,
reviviendolos,
En sueños verdaderos...
Y Casi sin saberlo,
inadvertidamente,
así como un ave,
que busca un nido,
entrelazaste,
con tu ternura,
con tu amor,
Tu camino a mi destino...
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