coral
Una dama muy querida en esta casa.
¿A que has venido?
¿Acaso te perdiste en el camino
que un día te trazaste
y batiendo tus alas con mucho brío
remontaste por los mares del olvido?
que un día te trazaste
y batiendo tus alas con mucho brío
remontaste por los mares del olvido?
Hoy te miro con ojos extraños
quisiera penetrar hasta el fondo tus pupilas,
como rayo fulminante,
escrutando ¡lo que pasa en tus huidas!
quisiera penetrar hasta el fondo tus pupilas,
como rayo fulminante,
escrutando ¡lo que pasa en tus huidas!
¡No has dicho nada!
Llegaste con el alba
y tus maletas vacías de esperanzas,
me pregunto que vientos te traen
como viajero de un tren sin pasajeros,
esperando, si comprarás el boleto de regreso.
Llegaste con el alba
y tus maletas vacías de esperanzas,
me pregunto que vientos te traen
como viajero de un tren sin pasajeros,
esperando, si comprarás el boleto de regreso.
¡O... quizá te diste cuenta!
que hay muchas vidas de por medio
que el calor del hogar,
necesita tus miradas
y que hay un niño,
¡que te ama con el alma!
que hay muchas vidas de por medio
que el calor del hogar,
necesita tus miradas
y que hay un niño,
¡que te ama con el alma!
¡Espero que toques a mi puerta!
¡y muestres en tu mano la promesa
de amor que juras ante ella!.
¡Me digas, que tu verdad es esa promesa!
y no la dejes de nuevo desolada
¡tratando de olvidar su amarga pena!
¡y muestres en tu mano la promesa
de amor que juras ante ella!.
¡Me digas, que tu verdad es esa promesa!
y no la dejes de nuevo desolada
¡tratando de olvidar su amarga pena!
Prudencia Arenas
Coral
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