Maite Aranguren
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te esperó la tarde, en vano.
Te llamó la tarde y resonó el eco de tu ausencia.
Se me cayeron las palabras
sembrando el suelo de amor.
Lloró la tarde
y sentí sus lagrimas en mi cuerpo.
Me sobro la piel,
me sobraron las manos,
me sobraron los sueños.
Sentí, en el alma, martillazos,
golpes, tremendos, de la duda.
Lloró la tarde
y se hizo barro su llanto
amasando las palabras con la piel,
con las manos y los sueños.
Lloró la tarde,
y se apagó la tarde.......
Manuel Sal Menendez
Que sentimiento Manuel, muy bien desarrollada la escena,desde el momento de la espera, hasta la ausencia y la sombra de la duda revoloteando por la estancia, hasta que llega la noche.
Triste, melancólico y sublime. Preciosa creación libre (que se que te cuesta).
Un abrazo enorme y estrellitas que caigan al suelo y siembren junto al amor de tu poema
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