Gero Perez Irungaray
Poeta recién llegado
Va también para ti hija hermosa.
Un ¿por qué? recibí de mi hija,
a su madre tan solo canté;
esos versos cual fina sortija,
como al dedo, en su alma plasmé.
Esos versos de amor y hermosura,
que al oído se vuelven pasión;
que rebosan de paz y ternura,
como flor que alimenta al gorrión.
Cuando escribo a tu madre hija amada,
jamás dejo de pensar en ti,
pues en ella tú fuiste formada,
te he amado desde que te vi..
Al llegar hija mía a mi vida,
una luz de alegría brilló;
grata paz me embargó en seguida,
y mi vida por siempre cambió.
En tus ojos yo vi la esperanza,
tu sonrisa me cubrió de amor;
hoy te escribo esta gran remembranza,
porque tú eres mi más bella flor.
Un ¿por qué? recibí de mi hija,
a su madre tan solo canté;
esos versos cual fina sortija,
como al dedo, en su alma plasmé.
Esos versos de amor y hermosura,
que al oído se vuelven pasión;
que rebosan de paz y ternura,
como flor que alimenta al gorrión.
Cuando escribo a tu madre hija amada,
jamás dejo de pensar en ti,
pues en ella tú fuiste formada,
te he amado desde que te vi..
Al llegar hija mía a mi vida,
una luz de alegría brilló;
grata paz me embargó en seguida,
y mi vida por siempre cambió.
En tus ojos yo vi la esperanza,
tu sonrisa me cubrió de amor;
hoy te escribo esta gran remembranza,
porque tú eres mi más bella flor.