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Venecia

Carrizo Pacheco

Moderador Global.Corrector.Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Moderador Global
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Corrector/a
Director de concursos
Equipo Revista "Eco y latido"
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Palazzo Ducale, Canaletto (1697 - 1768)



Venecia

Más de cien islas unidas por pilotes de madera
dan sostén a sus palacios, hechos de arte persistente.
¡Oh Venezia, a ti te canto!, maravilla de la esfera,
que ha quedado condensada por mis ojos, tras mi frente.

Laberinto misterioso donde se nos pierde el alma
esparcida en campaniles, plazas, puentes y canales,
milenarias callejuelas, curso a pie que bien se empalma
con las góndolas surcando por los rumbos sin iguales.

Venecianas sensaciones de los tiempos reiterados,
de teatros y museos, de columnas y leones,
de palomas y de libros, de cafés muy afamados,
de los domos y las tejas, de humedad e inundaciones.

Aire henchido de Vivaldi, Canaletto, Marco Polo...
va pasando por los filtros del gran Sol y la gran Luna.
Sus iglesias erigidas para Dios –que es Todo solo–,
la protegen del derrumbe (milagrosa es cual ninguna...).

En sus días más celestes me hice actor de su escenario,
junto a tantos visitantes con su andar suelto y risueño.
En sus noches veraniegas me he internado, solitario,
por sus sendas proyectadas en la gracia de un ensueño.

Sus espejos precursores, sus cristales coloridos,
hacen juego con los brillos de su mes carnavalesco.
Entre máscaras desfilan personajes con vestidos
diseñados bajo el signo de lo fino y lo grotesco.

Desde el puente del Rialto, saboreando dulces frutas,
vi entre sombras al fantasma del trillado Casanova...
Y en el puente de Suspiros presentí postreras rutas
de hombres más petrificados que esculturas de Canova.

El Adriático renueva su caudal de fluctuaciones.
Unas músicas constantes, son oasis que provocan
los impulsos de las olas percutiendo embarcaciones
amarradas en orillas donde encantos desembocan.

En Venecia ancló sus piedras una arquitectura rica
(quien diría que antes fuese la laguna de los fangos).
Del final de cada viaje mi memoria glorifica
las orquestas de San Marcos despidiéndome con tangos.

Hoy nostálgico me evoco bajo un arco del Docal,
contemplando los matices del final de un terso día,
o en mi góndola de versos, muy cercano al Gran Canal,
cautivado en ese entorno... de verdad y fantasía.


Ariel Carrizo Pacheco
 
Última edición:
Siempre he querido visitar Venecia y después de leer tu hermoso poema, mucho más. Encantada de leerte. Saludos.


¡Feliz por acompañarme en este viaje, querida Lourdes! ¡Mi agradecimiento por tu lectura y tus lindas palabras. ¡Un gran abrazo!
 
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Palazzo Ducale, Canaletto (1697 - 1768)


Venecia

Más de cien islas unidas por pilotes de madera
dan sostén a sus palacios, hechos de arte persistente.
¡Oh Venezia, a ti te canto!, maravilla de la esfera,
que ha quedado condensada por mis ojos, tras mi frente.

Laberinto misterioso donde se nos pierde el alma
esparcida en campaniles, plazas, puentes y canales,
milenarias callejuelas, curso a pie que bien se empalma
con las góndolas surcando por los rumbos sin iguales.

Venecianas sensaciones de los tiempos reiterados,
de teatros y museos, de columnas y leones,
de palomas y de libros, de cafés muy afamados,
de los domos y las tejas, de humedad e inundaciones.

Aire henchido de Vivaldi, Canaletto, Marco Polo...
va pasando por los filtros del gran Sol y la gran Luna.
Sus iglesias erigidas para Dios –que es Todo solo–,
la protegen del derrumbe (milagrosa es cual ninguna...).

En sus días más celestes me hice actor de su escenario,
junto a tantos visitantes con su andar suelto y risueño.
En sus noches veraniegas me he internado, solitario,
por sus sendas proyectadas en la gracia de un ensueño.

Sus espejos precursores, sus cristales coloridos,
hacen juego con los brillos de su mes carnavalesco.
Entre máscaras desfilan personajes con vestidos
diseñados bajo el signo de lo fino y lo grotesco.

Desde el puente del Rialto, saboreando dulces frutas,
vi entre sombras al fantasma del trillado Casanova...
Y en el puente de Suspiros presentí postreras rutas
de hombres más petrificados que esculturas de Canova.

El Adriático renueva su caudal de fluctuaciones.
Unas músicas constantes, son oasis que provocan
los impulsos de las olas percutiendo embarcaciones
amarradas en orillas donde encantos desembocan.

En Venecia ancló sus piedras una arquitectura rica
(quien diría que antes fuese la laguna de los fangos).
Del final de cada viaje mi memoria glorifica
las orquestas de San Marcos despidiéndome con tangos.

Hoy nostálgico me evoco bajo un arco del Docal,
contemplando los matices del gran fin de un terso día,
o en mi góndola de versos, muy cercano al Gran Canal,
cautivado en ese entorno... de verdad y fantasía.


Ariel Carrizo Pacheco
Después de leer "En el país del arte-Venecia" de Blasco Ibañez me entraron unas ganas enormes de visitar Venecia. ¡Que viaje mas bonito!. Jamas lo olvidaré. Bueno pues después de leerte a ti me han entrado otra vez las ganas porque es un espléndido poema que ya me lo he guardado en mis archivos. Yo edité aquí en mis comienzos poéticos un poema sobre "Il povero fornareto".
¡Venecia Venecia quien no te ve no te aprecia!.
Gracias por estimular mis emociones, amigo Ariel
 
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Palazzo Ducale, Canaletto (1697 - 1768)


Venecia

Más de cien islas unidas por pilotes de madera
dan sostén a sus palacios, hechos de arte persistente.
¡Oh Venezia, a ti te canto!, maravilla de la esfera,
que ha quedado condensada por mis ojos, tras mi frente.

Laberinto misterioso donde se nos pierde el alma
esparcida en campaniles, plazas, puentes y canales,
milenarias callejuelas, curso a pie que bien se empalma
con las góndolas surcando por los rumbos sin iguales.

Venecianas sensaciones de los tiempos reiterados,
de teatros y museos, de columnas y leones,
de palomas y de libros, de cafés muy afamados,
de los domos y las tejas, de humedad e inundaciones.

Aire henchido de Vivaldi, Canaletto, Marco Polo...
va pasando por los filtros del gran Sol y la gran Luna.
Sus iglesias erigidas para Dios –que es Todo solo–,
la protegen del derrumbe (milagrosa es cual ninguna...).

En sus días más celestes me hice actor de su escenario,
junto a tantos visitantes con su andar suelto y risueño.
En sus noches veraniegas me he internado, solitario,
por sus sendas proyectadas en la gracia de un ensueño.

Sus espejos precursores, sus cristales coloridos,
hacen juego con los brillos de su mes carnavalesco.
Entre máscaras desfilan personajes con vestidos
diseñados bajo el signo de lo fino y lo grotesco.

Desde el puente del Rialto, saboreando dulces frutas,
vi entre sombras al fantasma del trillado Casanova...
Y en el puente de Suspiros presentí postreras rutas
de hombres más petrificados que esculturas de Canova.

El Adriático renueva su caudal de fluctuaciones.
Unas músicas constantes, son oasis que provocan
los impulsos de las olas percutiendo embarcaciones
amarradas en orillas donde encantos desembocan.

En Venecia ancló sus piedras una arquitectura rica
(quien diría que antes fuese la laguna de los fangos).
Del final de cada viaje mi memoria glorifica
las orquestas de San Marcos despidiéndome con tangos.

Hoy nostálgico me evoco bajo un arco del Docal,
contemplando los matices del gran fin de un terso día,
o en mi góndola de versos, muy cercano al Gran Canal,
cautivado en ese entorno... de verdad y fantasía.


Ariel Carrizo Pacheco
Lindo y excelente poema dedicado a la impresionante Venecia. Me ha encantado leerte. Un abrazo amigo.
 
Excelente semblanza de la ancestral Venecia, capital de mercaderes y artistas, nos presentas en estos serventesios bien fraguados llenos de estupendas imágenes invitadoras.

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¡Muy agradecido, estimado Marcos, por estas palabras resplandecientes! Mi cálido abrazo, ¡hasta pronto!
 
Última edición:
Después de leer "En el país del arte-Venecia" de Blasco Ibañez me entraron unas ganas enormes de visitar Venecia. ¡Que viaje mas bonito!. Jamas lo olvidaré. Bueno pues después de leerte a ti me han entrado otra vez las ganas porque es un espléndido poema que ya me lo he guardado en mis archivos. Yo edité aquí en mis comienzos poéticos un poema sobre "Il povero fornareto".
¡Venecia Venecia quien no te ve no te aprecia!.
Gracias por estimular mis emociones, amigo Ariel

A mí, después de leer tu valioso y cálido comentario, me dieron ganas de descubrir ese poema tuyo que mencionas, y de releer ese capítulo de "En el país del arte", de Blasco Ibáñez (ya lo he apartado de la biblioteca). Ojalá el poema sea una primera chispa de impulso para que emprendas un nuevo viaje a la poética Venecia. ¡Muy agradecido, envío un abrazo vencedor de distancias!

Tu amigo Ariel.
 
Última edición:
A mí, después de leer tu valioso y cálido comentario, me dieron ganas de descubrir ese poema tuyo que mencionas, y de releer ese capítulo de "En el país del arte", de Blasco Ibáñez (ya lo he apartado de la biblioteca). Ojalá el poema sea una primera chispa de impulso para que emprendas un nuevo viaje a la poética Venecia. ¡Muy agradecido, envío un abrazo vencedor de distancias!

Tu amigo Ariel.
Estimado Ariel. Al nombrarte lo del libro de Blasco Ibañez, no tenía otra intención que demostrar mi entusiasmo por Venecia y me conmovió la leyenda que narra del povero fornareto. Pero no vas a encontrar nada excepcional pues eran mis principios y de poesía lo único que conocía era el nombre y algunas lecturas, pero nada más, todo lo que se lo que aprendido aquí de Eduardo León de la Barra, Luis Delamar, Jmacgar (Juan), Maramín,Luvian, Libélula y otros cuantos más que me perdonarán que no les nombre, pero que les agradezco enormemente su ayuda y el entusiasmo que me han inoculado.
Un abrazo y en la cafetería Gijón, quien sabe algún día ..........
 
Lindo y excelente poema dedicado a la impresionante Venecia. Me ha encantado leerte. Un abrazo amigo.


¡Mi agradecido saludo, querida amiga! Me alegra que te te haya gustado, ¡un beso!
 
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Palazzo Ducale, Canaletto (1697 - 1768)


Venecia

Más de cien islas unidas por pilotes de madera
dan sostén a sus palacios, hechos de arte persistente.
¡Oh Venezia, a ti te canto!, maravilla de la esfera,
que ha quedado condensada por mis ojos, tras mi frente.

Laberinto misterioso donde se nos pierde el alma
esparcida en campaniles, plazas, puentes y canales,
milenarias callejuelas, curso a pie que bien se empalma
con las góndolas surcando por los rumbos sin iguales.

Venecianas sensaciones de los tiempos reiterados,
de teatros y museos, de columnas y leones,
de palomas y de libros, de cafés muy afamados,
de los domos y las tejas, de humedad e inundaciones.

Aire henchido de Vivaldi, Canaletto, Marco Polo...
va pasando por los filtros del gran Sol y la gran Luna.
Sus iglesias erigidas para Dios –que es Todo solo–,
la protegen del derrumbe (milagrosa es cual ninguna...).

En sus días más celestes me hice actor de su escenario,
junto a tantos visitantes con su andar suelto y risueño.
En sus noches veraniegas me he internado, solitario,
por sus sendas proyectadas en la gracia de un ensueño.

Sus espejos precursores, sus cristales coloridos,
hacen juego con los brillos de su mes carnavalesco.
Entre máscaras desfilan personajes con vestidos
diseñados bajo el signo de lo fino y lo grotesco.

Desde el puente del Rialto, saboreando dulces frutas,
vi entre sombras al fantasma del trillado Casanova...
Y en el puente de Suspiros presentí postreras rutas
de hombres más petrificados que esculturas de Canova.

El Adriático renueva su caudal de fluctuaciones.
Unas músicas constantes, son oasis que provocan
los impulsos de las olas percutiendo embarcaciones
amarradas en orillas donde encantos desembocan.

En Venecia ancló sus piedras una arquitectura rica
(quien diría que antes fuese la laguna de los fangos).
Del final de cada viaje mi memoria glorifica
las orquestas de San Marcos despidiéndome con tangos.

Hoy nostálgico me evoco bajo un arco del Docal,
contemplando los matices del gran fin de un terso día,
o en mi góndola de versos, muy cercano al Gran Canal,
cautivado en ese entorno... de verdad y fantasía.


Ariel Carrizo Pacheco

Hermosos hexa-decas con muy buen ritmo y melodía se me antojó pasear en tu góndola y deje llevarme por el pensamiento. Imagínate esa pequeña república siendo el centro de todo el comercio entre oriente y occidente.
Te felicito.
Hay uno que me da uno más en el segundo hemistiquio "En sus noches veraniegas = 8 --- me he internado solitario = 9
 
Hermosos hexa-decas con muy buen ritmo y melodía se me antojó pasear en tu góndola y deje llevarme por el pensamiento. Imagínate esa pequeña república siendo el centro de todo el comercio entre oriente y occidente.
Te felicito.
Hay uno que me da uno más en el segundo hemistiquio "En sus noches veraniegas = 8 --- me he internado solitario = 9

Mi pleno agradecimiento por este generoso comentario, estimado Felipe. Ese hemistiquio me suena de 8 por una triple sinalefa "mehein" (mein), pero no me molesta para nada cambiarlo por "me interné muy solitario".

¡Un fuerte abrazo!


Ariel
 
Última edición:
Excelente poema dedicado a Venecia, que verdaderamente podríamos decir que es una ciudad fantástica.

Gracias por compartirlo. Ha sido un placer la lectura, amigo
Saludos cordiales

Gracias a ti, querida amiga Mariluz, pluma de sueños poéticamente realizados, por acrecarme la lumbre de estas palabras. ¡Mi afectuoso saludo!:

Ariel
 
Estimado Ariel...
Una muestra más de esta tendencia que unen Ciudades con la música, el romance y la belleza de los versos... Noto en tus cuartetos hexa-decasílabos un gran y marcado predomino de ritmos (3-7) // (11-15) (si mi oído no me engaña:D:D) dejando para el último cuarteto un par de versos agudos. Celebro llegar a leerte amigo. Un fuerte abrazo Ariel. ¡Que viva Venecia eternamente en tus versos!
 
Estimado Ariel. Al nombrarte lo del libro de Blasco Ibañez, no tenía otra intención que demostrar mi entusiasmo por Venecia y me conmovió la leyenda que narra del povero fornareto. Pero no vas a encontrar nada excepcional pues eran mis principios y de poesía lo único que conocía era el nombre y algunas lecturas, pero nada más, todo lo que se lo que aprendido aquí de Eduardo León de la Barra, Luis Delamar, Jmacgar (Juan), Maramín,Luvian, Libélula y otros cuantos más que me perdonarán que no les nombre, pero que les agradezco enormemente su ayuda y el entusiasmo que me han inoculado.
Un abrazo y en la cafetería Gijón, quien sabe algún día ..........

Una tristísima historia, la del pobre hornero, amigo Epimeteo. Releí los capítulos de Venecia:

"¡Puente de los Suspiros!... ¡Qué nombre tan justo y conmovedor! (..) (El prisionero) al pisar el pasadizo del cerrado puente, al lanzar una furtiva mirada por entre las celosías de piedra, salíale al encuentro de un solo golpe toda la vida pasada. Sentía lo que un muerto resucitando en plena fiesta. Veía la Venecia feliz, sonriente y azulada dormitando a la luz de la luna; la laguna poblada de inquietos peces de plata; la ribera de los Esclavones con sus góndolas atracadas meciéndose al compás de risas y canciones; los canales con sus mudos palacios, frente a los cuales sonaba lánguida y trémula la serenata de amor; la vida y la juventud mostrándose de repente como un relámpago a través de las aberturas de la piedra; y el infeliz, sin fuerzas para llorar, lanzaba un suspiro angustioso, febril, que manchaba con la fetidez de la cárcel aquel ambiente de belleza y alegría.(...)

En la pared de San Marcos, junto a la entrada del palacio Ducal, lucen todas las noches dos farolillos, alumbrando un cuadro de la Madonna con una inscripción en la que se piden oraciones por el alma del povero fornaretto.
Este altarciilo es una de las tradiciones de Venecia.
Una noche apareció muerto en la Piazzetta, junto a San Marcos, un joven de la más alta aristocracia de Venecia. Los esbirros sólo encontraron como prueba del crimen un puñal clavado en el pecho del joven y un aprendiz de hornero que, pasando por aquel punto, se había detenido junto al cadáver.
El hornerilio fue encerrado en los «Pozos»; registrada su casa, se encontró una vaina de puñal en la que ajustaba perfectamente el del cadáver, y aunque el muchacho juró en todos los tonos su inocencia ante el Consejo de los Diez, fue estrangulado, y su cadáver sirvió de pasto a los peces en el fango de la laguna.
Años después murió un patricio veneciano, y en los momentos de agonía hizo llamar a los Diez, confesándose autor del asesinato del joven noble, por creerle amante de su esposa.
La terrible equivocación pudo haber quedado en el misterio; pero el siniestro tribunal quiso ser inexorable hasta consigo mismo, e hizo público su error. Declaró la inocencia del hornero; levantó como eterno remordimiento ese altarcillo interesante que recuerda la humana injusticia, y dio orden a uno de sus secretarios, para que en todas las sesiones, antes de juzgar, gritase a los consejeros, como si fuera la voz de la justicia:
— ¡Acordaos del povero fornaretto!
Contemplando a la luz de la luna en la desierta Piazzetta ese retablo sencillo envuelto en el tierno ambiente de la tradición, pensaba yo con amargura que si todos los tribunales fuesen tan francos e inexorables para confesar sus errores como el Consejo de los Diez, las ciudades ostentarían tantos retablos que parecerían iglesias.
" (Vicente Blasco Ibáñez, "En el país del Arte", cap."La inquisición veneciana").

Un abrazo cálido y agradecido:

Ariel
 
Última edición:
Estimado Ariel...
Una muestra más de esta tendencia que unen Ciudades con la música, el romance y la belleza de los versos... Noto en tus cuartetos hexa-decasílabos un gran y marcado predomino de ritmos (3-7) // (11-15) (si mi oído no me engaña:D:D) dejando para el último cuarteto un par de versos agudos. Celebro llegar a leerte amigo. Un fuerte abrazo Ariel. ¡Que viva Venecia eternamente en tus versos!

¡Muchas gracias, querido amigo Luis, por haber leído con atención estos versos, deteniéndote con certera precisión incluso en su métrica! Siempre es una alegría contar con tu valiosa y cálida opinión. Te hago llegar mi más cordial saludo hasta tu bella tierra colombiana; país que, más allá de las distancias, tiene un fuerte lazo afectivo y cultural con el mío, Argentina. ¡Hasta pronto!:

Ariel
 
Estimado Ariel
Oda fantàstica, verdadera y lìrica en homenaje a "Venezia" donde naciò la navegaciòn y el comercio con el oriente, donde el seminario de Antonio Vivaldì convirtiò su mùsica, en caminos ondulantes hacia el firmamento, donde Marcos Polo marcò las rutas màs desconocidas en sus viajes e historias, descubriendo nuevas geografìas y expansiones territoriales, convirtièndose Venezia, en la ciudad galerante de sus lagunas, he quedado maravillado de tu "Oda"; he visitado tres veces Venezia y no he podido recoger tanta verdad expuestas en tu versar como Tù lo has hecho; ahora con el gran programa llamado "David" se controlarà toda su arquitectura... reteniendo las mareas, proyecto inventado por Leonardo Da Vincis, he visto una parte de la proyecciòn de sus barreras y es fantàstico, como fantàstica es Venezia junto a tu Oda Veneziana, te saludo. Afro - Toasa.
 
Última edición:
Estimado Ariel
Oda fantàstica, verdadera y lìrica en homenaje a "Venezia" donde naciò la navegaciòn y el comercio con el oriente, donde el seminario de Antonio Vivaldì convirtiò su mùsica, en caminos ondulantes hacia el firmamento, donde Marcos Polo marcò las rutas màs desconocidas en sus viajes e historias, descubriendo nuevas geografìas y expansiones territoriales, convirtièndose Venezia, en la ciudad galerante de sus lagunas, he quedado maravillado de tu "Oda"; he visitado tres veces Venezia y no he podido recoger tanta verdad expuestas en tu versar como Tù lo has hecho; ahora con el gran programa llamado "David" se controlarà toda su arquitectura... reteniendo las mareas, proyecto inventado por Leonardo Da Vincis, he visto una parte de la proyecciòn de sus barreras y es fantàstico, como fantàstica es Venezia junto a tu Oda Veneziana, te saludo. Afro - Toasa.

Estimado Bolívar, ante todo, mi agradecimiento emocionado por este mensaje que transmite una conjunción de ideas y recuerdos imborrables, en torno a una ciudad que conoces y quieres con una gran sensibilidad artística. Me alegra que hayas encontrado en estas estrofas, un muestrario de tu visión atenta a esa atmósfera de ensueños. Reiteradas Gracias, mi amigo. ¡Un fuerte abrazo y un hasta pronto!

Ariel
 

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