geraldine villarroel diaz
Poeta asiduo al portal
Fue en su paso por la plaza
de su pueblo en aquel día
marchaba camino a su casa
cansada y medio rendida
Descansó un rato a la sombra
de árboles perfumados
cuando vio una gitana
sentarse justo a su costado
Quiso irse enseguida
olvidando cortesías
pero la gitana ya su mano
fuertemente retenía
En el banco se sentó
otra gitana a su lado
apretándola las dos
con sus cuerpos bien pegados
Mientras una le aferraba
la mano con su lectura
la otra la cartereaba
con habilidad y presura
Metía rápido las cosas
en su vestido repolludo
y le gustaron sus aros
sacándoselos como pudo
Y siguió con sus pulseras
sus aros y gargantillas
le pidió que se las devolviera
y se rió la gitanilla
Y no conforme con eso
le pedía los anillos
haciendo cruces y rezos
trajinaba sus bolsillos
La otra le seguía hablando
de males y maleficios
para que siguiera escuchando
las mentiras de su oficio
Si intentaba una empinada
de la mano la tiraban
con tal fuerza que quedaba
entre ellas aplastada
Así que entre trajinarle
sacarle lo que llevaba
no era eso por robarle
es que estaban embrujadas
Sacaron de sus ropajes
quien sabe que cochinada
haciendo cruces en su traje
con eso estaba salvada
Cuando estas dos se fueron
ya su suerte estaba echada
rapidito se perdieron
y ella quedó sentada
de su pueblo en aquel día
marchaba camino a su casa
cansada y medio rendida
Descansó un rato a la sombra
de árboles perfumados
cuando vio una gitana
sentarse justo a su costado
Quiso irse enseguida
olvidando cortesías
pero la gitana ya su mano
fuertemente retenía
En el banco se sentó
otra gitana a su lado
apretándola las dos
con sus cuerpos bien pegados
Mientras una le aferraba
la mano con su lectura
la otra la cartereaba
con habilidad y presura
Metía rápido las cosas
en su vestido repolludo
y le gustaron sus aros
sacándoselos como pudo
Y siguió con sus pulseras
sus aros y gargantillas
le pidió que se las devolviera
y se rió la gitanilla
Y no conforme con eso
le pedía los anillos
haciendo cruces y rezos
trajinaba sus bolsillos
La otra le seguía hablando
de males y maleficios
para que siguiera escuchando
las mentiras de su oficio
Si intentaba una empinada
de la mano la tiraban
con tal fuerza que quedaba
entre ellas aplastada
Así que entre trajinarle
sacarle lo que llevaba
no era eso por robarle
es que estaban embrujadas
Sacaron de sus ropajes
quien sabe que cochinada
haciendo cruces en su traje
con eso estaba salvada
Cuando estas dos se fueron
ya su suerte estaba echada
rapidito se perdieron
y ella quedó sentada