Caetano_Bastos
Poeta recién llegado
Como aullido en llamas
corre en el
vientre de la noche
una esquirla de silencio
abrumada en los
cuartos de hotel
y en los bares de la ciudad.
Mientras ella prende
un cigarrillo,
las luces se pierden
dentro de una cabina de teléfono
y el caos se queda sin aliento
en un vaso de
cerveza olvidado.
Con calma los pasos
se hacen huellas en las
muletas del tiempo
y el golpe de humo
estimula los nervios
del hueso dócil de estas
veredas fisuradas.
Gotea manso
de un epilogo
la saliva tibia
que se entumece
en las banquetas
de los paraderos.
Como lumbre entre sus dedos,
se sostiene en su mirada
el espíritu del cielo
meditabundo con la
nuca apoyada
en los edificios.
Y mientras la calle
se inyecta en la penumbra
de su esquizofrenia,
ella será incendio
imprescindible
en una noche muy fría.
corre en el
vientre de la noche
una esquirla de silencio
abrumada en los
cuartos de hotel
y en los bares de la ciudad.
Mientras ella prende
un cigarrillo,
las luces se pierden
dentro de una cabina de teléfono
y el caos se queda sin aliento
en un vaso de
cerveza olvidado.
Con calma los pasos
se hacen huellas en las
muletas del tiempo
y el golpe de humo
estimula los nervios
del hueso dócil de estas
veredas fisuradas.
Gotea manso
de un epilogo
la saliva tibia
que se entumece
en las banquetas
de los paraderos.
Como lumbre entre sus dedos,
se sostiene en su mirada
el espíritu del cielo
meditabundo con la
nuca apoyada
en los edificios.
Y mientras la calle
se inyecta en la penumbra
de su esquizofrenia,
ella será incendio
imprescindible
en una noche muy fría.