Y hoy al leerte siento romperse en dos mi deseo, una parte en lo que leo, y la otra, caldera de sufrimientos, porque no te veo. Gélido tu aliento Lomás, que sin saberlo me das, consuelo, versos de ungüento, pomada pa' mis lamentos. A tus pies, fresquita agua que llegas, de donde vengas, bendita tu seas, aunque mi presentimiento me dice que no llegas, sino que eres nacimiento, gotas constantes de aliento que forman los ríos de tu pensamiento y baldean las dos orillas a mis padecimientos. Si no te digo te quiero, miento y si te digo te amo, lo desmiento, pero ante la hermosura de tus versos, asiento, y me pongo bajo juramento, ante la verdad de lo que siento, en este breve espacio que ocupas sin estar, aunque estés de pensamiento, es un gozo oírte hablar de las cosas que comparto , aunque solo sean, delicados versos que ensarto , como estos pequeños momentos, íntimos a la luz de mi cuarto, habitación sin cortinas ni visillos, balcón donde asomo mis suspiros Y empapado de tu agua me levanto, con mi deseo intacto, entero, no partido, sin fisuras, sin enredos, sin grietas, sin rasguños, sin agujeros, gracias Lomás, por tu consuelo tan sincero. siempre que te veo venir, te espero y siempre que me alegro, te prometo que te veo. Te veo cuando te leo y partes en dos mi deseo.