Hace poco en el taller he recibido este mensaje
http://www.mundopoesia.com/foros/temas/campesino-soneto.548673/#post-5504873,
que me emocionó. ¿Y por qué me emocionó? Por lo que dice: el aprendizaje es cosa del que aprende, a lo más se lo puede acompañar en ese camino, no dejarlo solo en un mar de información en el que es tan difícil orientarse. No es casualidad, por otra parte, la precisión conceptual de este mensaje: la que lo escribió es maestra, maestra de niños de corta edad.
Aprender no es cosa fácil. Formularse las preguntas adecuadas para ir avanzando, encontrar las respuestas. En los adultos, lo son casi todos los usuarios, además muchas veces hay que superar el lastre de las cosas mal resueltas, de los malos aprendizajes.
Hace casi cien años hubo una gran campaña de alfabetización cuya consigna era "el que sabe enseña, el que no sabe aprende". Una consigna profundamente humana, Marcos, dirigida a seres responsables de su naturaleza social. Seres que saben que es una gran ventaja del hombre no estar solo, y que esta ventaja es también una responsabilidad social: el que mejora aporta más, enseñando lo que ha aprendido. Todos sabemos, todos no sabemos.
Esto es un foro de poesía, y sería natural que tuviéramos un objetivo común: el de enaltecer nuestra hermosa lengua.
Esta responsabilidad ante la lengua, tantas veces escarnecida, nos une en un hermoso objetivo: ojalá fuéramos más concientes de ello. Creo que esa es la más genuina fuente de la generosidad necesaria para aprender y enseñar: el amor a la lengua.
Criticar no es asunto fácil. Muchas veces vemos errores que nos resultan evidentes pero para los que no es tan sencillo precisar su naturaleza: nuestro dominio de la lengua es fundamentalmente intuitivo, en general carecemos de la formación necesaria como para fundamentar con solidez nuestros asertos. Hay que ser tolerantes con los críticos también y ayudar en esta fundamentación, que en todo caso es responsabilidad tanto del criticado como del crítico. A veces es en estas circunstancias, cuando el crítico se enfrenta con su propia ignorancia, cuando surgen ciertas prepotencias: el crítico recurre a su autoridad, que no tiene. Nadie en este sitio tiene autoridad, Marcos, en asuntos de la lengua, y está bien que así sea; todo sería más fácil si se pusiera el eje en ese objetivo común que mencioné anteriormente: es una cuestión de amor a la lengua.
gracias por traer este asunto a colación
abrazo
Jorge
PS. Para ilustrar acerca de estas dificultades de la crítica que comento, te diré que los versos que señalas como de 9 en la décima de Teresa
No nacemos enseñados
y toda critica ayuda
al tener alguna duda
nos sentimos apoyados.
A todo estamos ligados
dejando una poesía (9)
y seguro sonaría
sin aires de despotismo
al mirarse a uno mismo (9)
los errores sin miopía.
tendrían, en un poema mío, siete sílabas, aunque en uno ajeno los toleraría como octosílabos.