El errante fugaz
Poeta recién llegado
La tecnología busca el progreso constantemente, busca que nuestra vida sea más cómoda y más fácil. Se dice que cuando una comunidad cuenta con tecnología de punta en grandes cantidades es porque es una comunidad avanzada, pero ¿es eso cierto? Veamos desde los medios de comunicación, la mayor parte de la tecnología hoy se ve aquí y como su nombre lo indica su objetivo es comunicar.
Normalmente los medios comunican información, ideas, personas o productos. Esta transmisión constante de información tiene un gran impacto sobre las personas, un impacto al cual estamos tan acostumbrados que por eso casi no lo notamos. Sin embargo, pareciera como sí los medios en la actualidad se preocuparan por comunicar sin importar el contenido o el impacto que puedan generar.
Uno de los problemas más grandes que trae consigo los medios de comunicación es la homogeneización. Al crear estereotipos y mostrarnos un estilo de vida definido, los medios voluntaria o involuntariamente están creando necesidades, ideas y situaciones a una sociedad que previamente no las tenía. Con esta cuadriculación de las personas, se logra maximizar el poder que se ejerce sobre la sociedad, al crear modelos a seguir es mucho más fácil ejercer control sobre un grupo de personas y por lo tanto es más fácil manipularlos.
Brevemente citaré dos ejemplos de cómo los medios afectan y transforman la visión y la forma de vida de la sociedad.
El primer ejemplo es la idea de belleza que los medios nos han transmitido. En el presente, la belleza se constituye casi en su totalidad en apariencias físicas y en estereotipos. Ahora, es más importante el hecho de demostrar lo que no somos que el hecho de ser bellos por quienes somos y por lo que hacemos. La concepción de belleza que tenemos hoy ha sido fuertemente influenciada por los medios, y ahora, en vez de entender que la belleza es una opinión y no un hecho, encasillamos a la belleza en ciertos parámetros ajenos a los nuestros.
La idea de belleza es un claro ejemplo de otro problema que va de la mano con la tecnología: el mercadeo.
Algunos se preguntarán, ¿Pero qué tiene de malo el mercadeo? Al darnos ideas falsas como la de la belleza, el ser humano tiende a buscar la forma de ser 'bello'. Pero el concepto de belleza hoy en día se asemeja más al concepto de tener un vida material (en donde lo que poseemos hace que seamos supuestamente bellos y/o relevantes ante los ojos de los demás), hoy es necesario para muchos adquirir productos, vestir de cierta manera y lucir como las personas ‘famosas’ lo hacen. Ese es el efecto del mercadeo, nos crea falsas imágenes a las cuales tenemos tendencia a seguir, y así, poco a poco, alimentamos el poder de los medios sobre nosotros.
“La operación de los mercados es actualmente el instrumento de control social, el mismo que da forma a la insolente raza de nuestros amos”. (DELEUZE, Gilles, “post scriptum”, 2000, p. 73)
Es posible entonces decir que los medios se constituyen en un poder silencioso, un poder capaz de transformar y controlar las nociones que las personas poseen y encerrar en ciertos parámetros cosas que deberían provenir de la autonomía propia de cada individuo. Si bien en la ilustración se decía que es necesario hacer uso de la razón propia, pareciera como si hoy se hiciera exactamente lo contrario. La mayoría de personas prefiere ser arrastrada por lo que es común, por lo que se es indicado, sin siquiera cuestionarse el por qué.
Por lo tanto, para que el mercado se mantenga (y con este el control que se tiene), es necesario para los medios crear necesidades a la sociedad sin importar el impacto que se le pueda generar a esta. También se puede decir que las personas, al estar envueltas en las tecnologías cada vez más, ya ni cuenta se dan en el cómo las están manejando los medios para beneficio propio.
El segundo ejemplo es la idea de la vejez la cual es otro estereotipo que los medios y los avances tecnológicos nos han dado. La mayoría hace planes para el futuro, la mayoría espera llegar a viejo y haber alcanzado cosas (entre esas cosas están también los bienes materiales). Sin embargo, entre esas personas que esperan tener larga vida, hay muy pocas que son conscientes del hecho que la vida no está dada por sentado y que la muerte puede estar a la vuelta de la esquina. Entonces, al ser inconscientes del hecho que la vida puede acabar en cualquier momento y al tener la idea de alcanzar la vejez, la mayoría de personas vive para acumular, para así cuando estén viejos puedan disfrutar. Pero ellos no se dan cuenta de que de ninguna forma pueden tener la vejez asegurada.
Esta idea de llegar a la vejez también está ligada en buena parte al mercado. La idea que le dan a la sociedad es simple: Conseguir empleo para poder tener una familia, un carro y una casa, y así poco a poco ir acumulando más bienes para así estar satisfechos con la vida en una vejez insegura.
Es más, ahora con los avances tecnológicos en campos como la medicina y la microbiología, las personas tienen muchas más razones para creer en la vejez. Pero si por alguna razón muero hoy ¿entonces mi existencia fue en vano y mi tiempo perdido?
Puede que la tecnología sea muy útil al momento del progreso de la humanidad, pero es necesario que esta tenga límites y restricciones frente a su acceso, es decir, no todos deberían tener acceso a tanta tecnología como la que se puede tener hoy. Tantos progresos en la humanidad y tantas comodidades en nuestra vida cotidiana se lo debemos en gran parte a la tecnología, pero debemos ser medidos a la hora de utilizarla. Discernir hasta qué punto nos beneficia la tecnología y desde donde nos convierte en autómatas es deber de cada individuo, es necesario que hagamos esa reflexión para no caer en el juego que los medios nos proponen.
¿Por qué en vez de hablarle a la persona que tenemos al frente es preferible chatear? ¿Acaso no es paradójico que los hijos de Bill Gates no tengan ‘smartphones’ y que su padre les tenga limitado el acceso a internet? ¿Hasta dónde la tecnología representa progreso y desde dónde satisface la avaricia de unos pocos?
En conclusión, la tecnología no es buena, pero tampoco es mala, esto depende del uso que se le dé. Por esta razón debemos ser más conscientes sobre su uso y sobre la forma en que la tecnología, especialmente los medios, influyen sobre nuestra forma de actuar e incluso de pensar, de lo contrario en el futuro puede que seamos controlados por la tecnologías, que estas nos piensen. Si dejamos que esto suceda, poca será la diferencia entre un humano y una máquina.
JR.
Bibliografia:
DELEUZE, Gilles. “Post scriptum”, Fractal nº 19, octubre-diciembre, 2000, año 4, volumen V, pp 69-77.
DÍAZ AMADO, Eduardo. “Conversación en torno a Michel Foucault: Clínica, medicina y literatura”, Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Ciencias Humanas, 2007, 76 p.
KANT, I. “Respuesta a la pregunta ¿Qué es la ilustración”, en Filosofía de la historia, Nova, Buenos Aires, 1964.
REALE Giovanni – ANTISERI Darío, Historia del pensamiento filosófico y científico. Tomo III. “Del romanticismo hasta hoy, Martin HEIDEGGER: De la fenomenología al existencialismo”. Herder, Barcelona, 1982.
Normalmente los medios comunican información, ideas, personas o productos. Esta transmisión constante de información tiene un gran impacto sobre las personas, un impacto al cual estamos tan acostumbrados que por eso casi no lo notamos. Sin embargo, pareciera como sí los medios en la actualidad se preocuparan por comunicar sin importar el contenido o el impacto que puedan generar.
Uno de los problemas más grandes que trae consigo los medios de comunicación es la homogeneización. Al crear estereotipos y mostrarnos un estilo de vida definido, los medios voluntaria o involuntariamente están creando necesidades, ideas y situaciones a una sociedad que previamente no las tenía. Con esta cuadriculación de las personas, se logra maximizar el poder que se ejerce sobre la sociedad, al crear modelos a seguir es mucho más fácil ejercer control sobre un grupo de personas y por lo tanto es más fácil manipularlos.
Brevemente citaré dos ejemplos de cómo los medios afectan y transforman la visión y la forma de vida de la sociedad.
El primer ejemplo es la idea de belleza que los medios nos han transmitido. En el presente, la belleza se constituye casi en su totalidad en apariencias físicas y en estereotipos. Ahora, es más importante el hecho de demostrar lo que no somos que el hecho de ser bellos por quienes somos y por lo que hacemos. La concepción de belleza que tenemos hoy ha sido fuertemente influenciada por los medios, y ahora, en vez de entender que la belleza es una opinión y no un hecho, encasillamos a la belleza en ciertos parámetros ajenos a los nuestros.
La idea de belleza es un claro ejemplo de otro problema que va de la mano con la tecnología: el mercadeo.
Algunos se preguntarán, ¿Pero qué tiene de malo el mercadeo? Al darnos ideas falsas como la de la belleza, el ser humano tiende a buscar la forma de ser 'bello'. Pero el concepto de belleza hoy en día se asemeja más al concepto de tener un vida material (en donde lo que poseemos hace que seamos supuestamente bellos y/o relevantes ante los ojos de los demás), hoy es necesario para muchos adquirir productos, vestir de cierta manera y lucir como las personas ‘famosas’ lo hacen. Ese es el efecto del mercadeo, nos crea falsas imágenes a las cuales tenemos tendencia a seguir, y así, poco a poco, alimentamos el poder de los medios sobre nosotros.
“La operación de los mercados es actualmente el instrumento de control social, el mismo que da forma a la insolente raza de nuestros amos”. (DELEUZE, Gilles, “post scriptum”, 2000, p. 73)
Es posible entonces decir que los medios se constituyen en un poder silencioso, un poder capaz de transformar y controlar las nociones que las personas poseen y encerrar en ciertos parámetros cosas que deberían provenir de la autonomía propia de cada individuo. Si bien en la ilustración se decía que es necesario hacer uso de la razón propia, pareciera como si hoy se hiciera exactamente lo contrario. La mayoría de personas prefiere ser arrastrada por lo que es común, por lo que se es indicado, sin siquiera cuestionarse el por qué.
Por lo tanto, para que el mercado se mantenga (y con este el control que se tiene), es necesario para los medios crear necesidades a la sociedad sin importar el impacto que se le pueda generar a esta. También se puede decir que las personas, al estar envueltas en las tecnologías cada vez más, ya ni cuenta se dan en el cómo las están manejando los medios para beneficio propio.
El segundo ejemplo es la idea de la vejez la cual es otro estereotipo que los medios y los avances tecnológicos nos han dado. La mayoría hace planes para el futuro, la mayoría espera llegar a viejo y haber alcanzado cosas (entre esas cosas están también los bienes materiales). Sin embargo, entre esas personas que esperan tener larga vida, hay muy pocas que son conscientes del hecho que la vida no está dada por sentado y que la muerte puede estar a la vuelta de la esquina. Entonces, al ser inconscientes del hecho que la vida puede acabar en cualquier momento y al tener la idea de alcanzar la vejez, la mayoría de personas vive para acumular, para así cuando estén viejos puedan disfrutar. Pero ellos no se dan cuenta de que de ninguna forma pueden tener la vejez asegurada.
Esta idea de llegar a la vejez también está ligada en buena parte al mercado. La idea que le dan a la sociedad es simple: Conseguir empleo para poder tener una familia, un carro y una casa, y así poco a poco ir acumulando más bienes para así estar satisfechos con la vida en una vejez insegura.
Es más, ahora con los avances tecnológicos en campos como la medicina y la microbiología, las personas tienen muchas más razones para creer en la vejez. Pero si por alguna razón muero hoy ¿entonces mi existencia fue en vano y mi tiempo perdido?
Puede que la tecnología sea muy útil al momento del progreso de la humanidad, pero es necesario que esta tenga límites y restricciones frente a su acceso, es decir, no todos deberían tener acceso a tanta tecnología como la que se puede tener hoy. Tantos progresos en la humanidad y tantas comodidades en nuestra vida cotidiana se lo debemos en gran parte a la tecnología, pero debemos ser medidos a la hora de utilizarla. Discernir hasta qué punto nos beneficia la tecnología y desde donde nos convierte en autómatas es deber de cada individuo, es necesario que hagamos esa reflexión para no caer en el juego que los medios nos proponen.
¿Por qué en vez de hablarle a la persona que tenemos al frente es preferible chatear? ¿Acaso no es paradójico que los hijos de Bill Gates no tengan ‘smartphones’ y que su padre les tenga limitado el acceso a internet? ¿Hasta dónde la tecnología representa progreso y desde dónde satisface la avaricia de unos pocos?
En conclusión, la tecnología no es buena, pero tampoco es mala, esto depende del uso que se le dé. Por esta razón debemos ser más conscientes sobre su uso y sobre la forma en que la tecnología, especialmente los medios, influyen sobre nuestra forma de actuar e incluso de pensar, de lo contrario en el futuro puede que seamos controlados por la tecnologías, que estas nos piensen. Si dejamos que esto suceda, poca será la diferencia entre un humano y una máquina.
JR.
Bibliografia:
DELEUZE, Gilles. “Post scriptum”, Fractal nº 19, octubre-diciembre, 2000, año 4, volumen V, pp 69-77.
DÍAZ AMADO, Eduardo. “Conversación en torno a Michel Foucault: Clínica, medicina y literatura”, Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Ciencias Humanas, 2007, 76 p.
KANT, I. “Respuesta a la pregunta ¿Qué es la ilustración”, en Filosofía de la historia, Nova, Buenos Aires, 1964.
REALE Giovanni – ANTISERI Darío, Historia del pensamiento filosófico y científico. Tomo III. “Del romanticismo hasta hoy, Martin HEIDEGGER: De la fenomenología al existencialismo”. Herder, Barcelona, 1982.