Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Imagino un beso
como aquellos
que nos dábamos
en aquel viejo banco
junto a aquel
desgarbado pino
que ya no
nos verá más.
Recorro nuestros
trayectos
y tú sigues en ellos,
en cada baldosa,
en cada esquina,
en las sillas
de nuestro bar.
Bebo nuestra bebida
favorita, té de canela,
y cierro los ojos
esperando el milagro
de que al abrirlos
estés junto a mí.
como aquellos
que nos dábamos
en aquel viejo banco
junto a aquel
desgarbado pino
que ya no
nos verá más.
Recorro nuestros
trayectos
y tú sigues en ellos,
en cada baldosa,
en cada esquina,
en las sillas
de nuestro bar.
Bebo nuestra bebida
favorita, té de canela,
y cierro los ojos
esperando el milagro
de que al abrirlos
estés junto a mí.