Cuando tras del cristal de mi ventana,
tenues lluvias hacen temblar las hojas,
siento el loco deseo de empaparme...
¡Abril, ha vuelto abril con sus delirios!
También la solitaria golondrina
hoy volvió en mi balcón a detenerse
y ante el nido vacío, como en duelo,
se oyó el triste sonido de su canto.
Abril ya no parece tan hermoso,
las flores se retuercen bajo el sol
y el cielo se ha quedado sin su azul.
Mañana vendrá un nuevo amanecer,
aunque no esté, la vida seguirá
y abril no dejará de ser abril.
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