Con metro y lápiz en la oreja,
y los ojos sobre el banco,
replantea el carpintero,
si tú le vieras pensar,
apoyado en la madera
y cubierto de serrín,
tu te dirías, lo que piensa
el carpintero de aquí,
son problemas de madera,
que le presenta el trajín
de una mañana cualquiera,
eso creerías tú,
sin embargo,
el carpintero de aquí,
esta pensando en problemas,
problemas que son de allí,
de los que están en su casa
esperando el porvenir,
pues el sueldo que tu pagas,
ni pipas da para mí,
pues yo soy el carpintero
que ves “vestio” de serrín.
y los ojos sobre el banco,
replantea el carpintero,
si tú le vieras pensar,
apoyado en la madera
y cubierto de serrín,
tu te dirías, lo que piensa
el carpintero de aquí,
son problemas de madera,
que le presenta el trajín
de una mañana cualquiera,
eso creerías tú,
sin embargo,
el carpintero de aquí,
esta pensando en problemas,
problemas que son de allí,
de los que están en su casa
esperando el porvenir,
pues el sueldo que tu pagas,
ni pipas da para mí,
pues yo soy el carpintero
que ves “vestio” de serrín.