XANA
Poeta fiel al portal
En tus labios se deja oír el día
como un amanecer de rostro amable,
tras ese silencio que, en ti,
nada oculta y todo esconde,
aliviando de su ardor al pensamiento
que, sin palabras, se pronuncia,
y en tu mirada se deletrea
como sílabas de un tibio aire
que a su soplo removiera la hojarasca.
Y un murmullo se levanta
para, luego, de improviso
alzar el vuelo sereno,
en ese lento discurrir donde una paloma
es un instante suspendido,
un borrón apenas macilento,
una ausencia que gime y aún gotea
istmándose como bordes de una herida
que nunca llegaran a juntarse.
Así te siento, con el corazón,
desprendido del pecho, en la cornisa,
como un viento que quisiera echar raíces,
como un tiempo despojado de su enigma.
Todo en ti se hace más cierto,
y si el cielo llegara a hacerse más claro,
quizás fuera porque tú por un instante
te detuvieras a mirarlo.
como un amanecer de rostro amable,
tras ese silencio que, en ti,
nada oculta y todo esconde,
aliviando de su ardor al pensamiento
que, sin palabras, se pronuncia,
y en tu mirada se deletrea
como sílabas de un tibio aire
que a su soplo removiera la hojarasca.
Y un murmullo se levanta
para, luego, de improviso
alzar el vuelo sereno,
en ese lento discurrir donde una paloma
es un instante suspendido,
un borrón apenas macilento,
una ausencia que gime y aún gotea
istmándose como bordes de una herida
que nunca llegaran a juntarse.
Así te siento, con el corazón,
desprendido del pecho, en la cornisa,
como un viento que quisiera echar raíces,
como un tiempo despojado de su enigma.
Todo en ti se hace más cierto,
y si el cielo llegara a hacerse más claro,
quizás fuera porque tú por un instante
te detuvieras a mirarlo.