Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Querida mía,
caí en el sofá amarillo
cansado, exhausto,
verdaderamente
agotado, un día
después
de haberte amado
veinte años,
uno detrás de otro,
sin faltar
ni un solo día
a mi cita contigo,
ni a tus besos,
ni a tus caricias,
ni a tus retrasos
inexplicables,
ni a tu sonrisa
casi siempre
eterna,
ni a tus broncas
por mis meteduras
de pata,
ni a tus películas
románticas
que nunca
me gustaron,
o a mis partidos
de futbol
que aborrecías.
Fueron tiempos felices
pero cuando leas esto
yo estaré lejos
en busca de un poco
de mi mismo,
no te molestes,
cambiaré el número
de mi móvil,
te sigo amando,
quizás demasiado,
pero estoy decidido,
dimito de ti,
me superó mi amor,
se desbordó el vaso.
Atentamente,
antes siempre tuyo,
ahora solo mío,
BENITO.
caí en el sofá amarillo
cansado, exhausto,
verdaderamente
agotado, un día
después
de haberte amado
veinte años,
uno detrás de otro,
sin faltar
ni un solo día
a mi cita contigo,
ni a tus besos,
ni a tus caricias,
ni a tus retrasos
inexplicables,
ni a tu sonrisa
casi siempre
eterna,
ni a tus broncas
por mis meteduras
de pata,
ni a tus películas
románticas
que nunca
me gustaron,
o a mis partidos
de futbol
que aborrecías.
Fueron tiempos felices
pero cuando leas esto
yo estaré lejos
en busca de un poco
de mi mismo,
no te molestes,
cambiaré el número
de mi móvil,
te sigo amando,
quizás demasiado,
pero estoy decidido,
dimito de ti,
me superó mi amor,
se desbordó el vaso.
Atentamente,
antes siempre tuyo,
ahora solo mío,
BENITO.
Última edición: