Ave Gar
Poeta recién llegado
I
Mis mejillas irritadas y tu beso aun sensible
sobre mis poros marcados por un labial transparente
una estela de espuma alejándose de tu boca
se ha posado luego en la mía
pues sorpresa me has dado
en los besos helados, mojados, crecientes
pues te fuiste guiando por las marcas faciales
mis hoyuelos contenían mucho más que un beso
y mi boca en silencio también respiraba
no la nariz, ella desaparecía apretujada
y tus labios tan bellos, homogéneos
se alejaban, tan rápido, se iban
mi mano no llego a tocar el rostro
de la persona que en mí impregnó sus labios
mis manos tocaron las huellas
de un simple pasado
de un beso que fue, inhumano, ahora un sueño
II
El corazón sosteniendo la noche
y el calor presentando el dolor aún sin irse
me consuelan paredes deformes e incólumes
a pesar del temblor, el llanto y el placer derritiéndose
y las nubes entrando en oscuridad, no en su tiempo
yo tocando las manos de cúmulos sensibles, invisibles
los espumarajos de un beso, del sueño...incipiente
sentían la Luna recorriendo también al sueño
mi mente
conservaba el cielo de un clamor, la paciencia, la muerte
solía explicar a las gentes el miedo
pero ahora llenaba, existía, complicaba, resistía a mi vida
deseaba yo el cariño de los labios
húmedos, pronto rojos, uniformes y muy insípidos
pues se fueron tan lejos, no preste tiempo al tiempo
regalaba la nubosidad este tiempo que se acaba
yo era el rey sin reina, ella la musa (no más mía)
Mis mejillas irritadas y tu beso aun sensible
sobre mis poros marcados por un labial transparente
una estela de espuma alejándose de tu boca
se ha posado luego en la mía
pues sorpresa me has dado
en los besos helados, mojados, crecientes
pues te fuiste guiando por las marcas faciales
mis hoyuelos contenían mucho más que un beso
y mi boca en silencio también respiraba
no la nariz, ella desaparecía apretujada
y tus labios tan bellos, homogéneos
se alejaban, tan rápido, se iban
mi mano no llego a tocar el rostro
de la persona que en mí impregnó sus labios
mis manos tocaron las huellas
de un simple pasado
de un beso que fue, inhumano, ahora un sueño
II
El corazón sosteniendo la noche
y el calor presentando el dolor aún sin irse
me consuelan paredes deformes e incólumes
a pesar del temblor, el llanto y el placer derritiéndose
y las nubes entrando en oscuridad, no en su tiempo
yo tocando las manos de cúmulos sensibles, invisibles
los espumarajos de un beso, del sueño...incipiente
sentían la Luna recorriendo también al sueño
mi mente
conservaba el cielo de un clamor, la paciencia, la muerte
solía explicar a las gentes el miedo
pero ahora llenaba, existía, complicaba, resistía a mi vida
deseaba yo el cariño de los labios
húmedos, pronto rojos, uniformes y muy insípidos
pues se fueron tan lejos, no preste tiempo al tiempo
regalaba la nubosidad este tiempo que se acaba
yo era el rey sin reina, ella la musa (no más mía)