prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
No sabes lo bien que me ha ido
fui al crematorio
me regodeé en la ceniza de los que ya fueron
y vi un sinfín de ángeles sin alas
pequeños de estatura
como la sonrisa de un niño recién despertado.
La muerte se refugia en su cueva
donde no cabe sino la muerte
y esa es la verdadera soledad.
Vi un sinfín de ángeles sin alas
en su ataúd de cinc.
Todos nuestros olvidos tienen apellido de caracol
y se deslizan lentamente
por un árbol sordo.
Vi un sinfín de ángeles sin alas
pálidos y tiernos
llevando la insignia del cloroformo
y un dólar de olvido tapando los labios.
Los labios de los ángeles son la primera marca de la ceniza.
Dicen que los ángeles también pueden ser incinerados, excepto sus alas.
fui al crematorio
me regodeé en la ceniza de los que ya fueron
y vi un sinfín de ángeles sin alas
pequeños de estatura
como la sonrisa de un niño recién despertado.
La muerte se refugia en su cueva
donde no cabe sino la muerte
y esa es la verdadera soledad.
Vi un sinfín de ángeles sin alas
en su ataúd de cinc.
Todos nuestros olvidos tienen apellido de caracol
y se deslizan lentamente
por un árbol sordo.
Vi un sinfín de ángeles sin alas
pálidos y tiernos
llevando la insignia del cloroformo
y un dólar de olvido tapando los labios.
Los labios de los ángeles son la primera marca de la ceniza.
Dicen que los ángeles también pueden ser incinerados, excepto sus alas.
Última edición: