Pescador nublado
Poeta que considera el portal su segunda casa
No creas en las palabras de los apasionados,
ellos te dirán que los impulsa la valentía.
Son los primeros en huir del silencio
y por lo tanto su ruido te hastiará.
No te alíes con los utópicos,
son cazadores de un animal extinto hace siglos.
Asesinado por sus propios héroes
y vendido por quienes creían sus amigos.
Aléjate de los que se jactan de ser los raros o los locos,
son las personas más banales que conocerás.
Mucha crueldad se justifica en nombre de la incomprensión;
Te dirán que las heridas que han causado fueron por defenderse.
Duda de los que dicen ser compasivos,
mucha piedad nace de la culpa no identificada.
Confían en que su virtud los hace mejores,
sin darse cuenta que han traicionado lo más sagrado del agua.
No mires a los que creen que el fuego nació para ser un arma,
son los que le temen a la vida y sembrarán dudas en tu voz.
Creen que el poder se mide por el temor que inspiran,
su risa nunca traspasa la piel de los otros: son egoístas.
Pero no te olvides de consolar al que intenta ver la mañana en la tarde,
luchan con un dolor que pocos han conocido.
Busca a los que gustan de la danza y el canto,
inyectan vida sin siquiera intentarlo.
Confía en los que miran los pies de los que caminan a su lado,
darían su vida por ti en un instante.
Rodéate de los que hablan despacio,
aprecian la belleza del silencio y saben usarlo.
No te olvides de buscar el sueño de otro para perderte,
de mirarme cuando tu intención sea encontrar el cielo.
De hablarme cuando se asome la tristeza por tu puerta.
Ni de mis manos cuando te protegían del olvido.
ellos te dirán que los impulsa la valentía.
Son los primeros en huir del silencio
y por lo tanto su ruido te hastiará.
No te alíes con los utópicos,
son cazadores de un animal extinto hace siglos.
Asesinado por sus propios héroes
y vendido por quienes creían sus amigos.
Aléjate de los que se jactan de ser los raros o los locos,
son las personas más banales que conocerás.
Mucha crueldad se justifica en nombre de la incomprensión;
Te dirán que las heridas que han causado fueron por defenderse.
Duda de los que dicen ser compasivos,
mucha piedad nace de la culpa no identificada.
Confían en que su virtud los hace mejores,
sin darse cuenta que han traicionado lo más sagrado del agua.
No mires a los que creen que el fuego nació para ser un arma,
son los que le temen a la vida y sembrarán dudas en tu voz.
Creen que el poder se mide por el temor que inspiran,
su risa nunca traspasa la piel de los otros: son egoístas.
Pero no te olvides de consolar al que intenta ver la mañana en la tarde,
luchan con un dolor que pocos han conocido.
Busca a los que gustan de la danza y el canto,
inyectan vida sin siquiera intentarlo.
Confía en los que miran los pies de los que caminan a su lado,
darían su vida por ti en un instante.
Rodéate de los que hablan despacio,
aprecian la belleza del silencio y saben usarlo.
No te olvides de buscar el sueño de otro para perderte,
de mirarme cuando tu intención sea encontrar el cielo.
De hablarme cuando se asome la tristeza por tu puerta.
Ni de mis manos cuando te protegían del olvido.
Última edición: