Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
LA CIUDAD ABIERTA
La ciudad abre sus puertas
a la arritmia de neón,
al sol roto por las sombras,
a colmenas con balcón;
a unas vidas entornadas,
a la brisa sin cerrojos,
al bullicio que se escapa,
al instante en unos ojos.
Pasamos del arrabal al casco urbano,
del extrarradio a la aglomeración,
del brillo de la noche con farolas
a la cálida luz de un apagón.
Huellas sonoras en los adoquines,
en un enjambre de sueños sin condición
donde la noche se refugia en los noctámbulos
y habla el insomnio con su propia voz.
Sembramos de aceras las grandes vías,
cruzamos las calles que nos salen al encuentro
con los semáforos en verde que inventamos;
retoñamos por fuerza también sobre el cemento.
El asfalto se ramifica
sobre la arteria de lo cotidiano
y extiende sus redes hacia las fachadas
de llantos, sonrisas, anonimatos.
Somos una procesión de hormigas
devotas al pavimento
transitando con sordina
e incrédulas por momentos,
añorando las antenas,
perdidas entre rascacielos,
ascensores y escaleras,
sin poder alzar el vuelo.
Un teatro, miles de actores,
cientos de escenas entre rumores.
Valen_Tina– Alonso Vicent
La ciudad abre sus puertas
a la arritmia de neón,
al sol roto por las sombras,
a colmenas con balcón;
a unas vidas entornadas,
a la brisa sin cerrojos,
al bullicio que se escapa,
al instante en unos ojos.
Pasamos del arrabal al casco urbano,
del extrarradio a la aglomeración,
del brillo de la noche con farolas
a la cálida luz de un apagón.
Huellas sonoras en los adoquines,
en un enjambre de sueños sin condición
donde la noche se refugia en los noctámbulos
y habla el insomnio con su propia voz.
Sembramos de aceras las grandes vías,
cruzamos las calles que nos salen al encuentro
con los semáforos en verde que inventamos;
retoñamos por fuerza también sobre el cemento.
El asfalto se ramifica
sobre la arteria de lo cotidiano
y extiende sus redes hacia las fachadas
de llantos, sonrisas, anonimatos.
Somos una procesión de hormigas
devotas al pavimento
transitando con sordina
e incrédulas por momentos,
añorando las antenas,
perdidas entre rascacielos,
ascensores y escaleras,
sin poder alzar el vuelo.
Un teatro, miles de actores,
cientos de escenas entre rumores.
Valen_Tina– Alonso Vicent