Hay temas cuya persistencia en el candelero hace sospechar complicidades: por ejemplo en mi país la derecha se la pasa sacudiendo el tema de «la inseguridad»: ellos, sucesores de los peores gobiernos represivos, abogan por mayor represión... ¿al delito? Pero los mismos organizan sus empresas de seguridad privadas, regenteadas en su mayor parte por ex-militares o ex-policías, hacen sus gigantescos negocios inmobiliarios con propiedades en barrios cerrados muy bien protegidos, y juntan votos en las elecciones con el tema. Cuando sucede un crimen, lo festejan en los medios de abrumadora manera, contribuye a su campaña: ¿paradójico? No tanto.
Con la corrupción de los políticos pasa algo parecido. Han logrado que en lugar de hablar de proyectos hablemos de moral: ridículo. La oposición de mi patria oculta sus proyectos regresivos con una continua campaña de denuncias morales. Denuncias a personajes de un gobierno que, desde el punto de vista de lo social, ha hecho más que todos los gobiernos anteriores en 50 años. ¿Son incorruptibles estos personajes? ¡No! Pero sostienen su proyecto con los votos de los más humildes, y a su favor invierten: eso sí que es moral.
La política hoy día, cuando los medios nos imponen su agenda de manera avasalladora, es una tarea difícil. Pero creo que el eje debe ser la organización social. Esa frase de Iglesias que citas, consigna de izquierda, es sugestiva: ese control solo lo puede ejercer un pueblo movilizado, no es en esto suficiente el voto. Los políticos que promueven la organización popular, que no le temen, son los más democráticos: me viene a la lengua un ejemplo como pocos, en un largo lagarto verde. Sí, señor, el quid de la democracia no está en esa «libertad de expresión» tan gastada por los obamas multimillonarios en cada sitio: el quid de la democracia está en la organización social, y en las posibilidades de control que esta organización brinda del accionar de los dirigentes. Sin ir a ejemplos emblemáticos como el de los lagartos, aquí nomás mis vecinos tienen una interesante experiencia en esto: me refiero al Frente Amplio uruguayo, que nos ha dado un presidente de la talla humana del Pepe Mujica.
Todo un tema este que nos trajo Ligia, jajaja.
Y ¡que siga la tensón!
abrazo
Jorge