Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Si tienes miedo
no hagas ruido,
si le temes a la soledad
no la imagines,
el olvido es un anima
que te cobra los desaires,
el olvido es un barco
anclado eternamente
en tu puerto,
con velas negras
y faros grises
inmutable vaivén de tiempos.
Las calles son amplias
las calles son lagrimas de cemento,
las calles son un tren expreso
al lugar donde debo olvidarte,
las calles son una cárcel
a media noche,
una cárcel,
una cárcel
en mi plena libertad.
Si tienes miedo
no hagas ruido,
busca la luz en la sombra
busca donde los ríos
confluyen,
busca en el viento
la zozobra de su fuerza,
busca…
y yo busco en medio
de la tormenta
algún espacio de sol,
una cresta luminosa
una nube dorada
de recuerdos,
una esperanza
que se te haya caído de los ojos.
No quiero ser un mártir vivo,
no quiero ser el camarlengo de todas tus tardes,
no quiero ser las campanas del olvido,
no quiero ser lo que ahora soy,
no quiero sentir estos clavos santos
que ahora se clavan en mis manos
y me crucifican a la duda,
a la duda,
a la duda,
amor mío,
no quiero ser
de esos que se lleva el viento.
Hoy sangro porque quiero
hoy sangro por que duele,
que diminutos se ven los faros
en tu puerto,
que pequeña roca soy
frente a tu mar de desconsuelo,
olvidada gaviota sola,
apegada a su vuelo nocturno
de horizontes difusos.
Quiero ser,
yo quiero…
yo quiero..
ser un bastión,
una isla de soles mansos
un mar de tiempo
un mar de aliento fresco
un mar que contenga tu cuerpo
en las aguas de mi piel,
en mis olas
en mis tormentas
en mi calma
en mi ira y en mi soledad,
en mi ansiedad por tu arena
y en la violencia de mi tempestad.
Quiero la calma de tus cumbres
quiero la paz de tu solar,
quiero el fuego de esa hoguera rubia
que sueles ostentar ,
quiero que mi universo sea
del color de tus ojos verdes,
quiero que te enfrentes a mi
como un animal,
quiero hacer de ti un día lunar
de mi luna quieta que me quiere aniquilar,
de mi luna universal,
de la sideral muerte
que duerme en tu vientre,
eso quiero
y mi muerte
que empieza en tu boca
y termina en tenerte.
no hagas ruido,
si le temes a la soledad
no la imagines,
el olvido es un anima
que te cobra los desaires,
el olvido es un barco
anclado eternamente
en tu puerto,
con velas negras
y faros grises
inmutable vaivén de tiempos.
Las calles son amplias
las calles son lagrimas de cemento,
las calles son un tren expreso
al lugar donde debo olvidarte,
las calles son una cárcel
a media noche,
una cárcel,
una cárcel
en mi plena libertad.
Si tienes miedo
no hagas ruido,
busca la luz en la sombra
busca donde los ríos
confluyen,
busca en el viento
la zozobra de su fuerza,
busca…
y yo busco en medio
de la tormenta
algún espacio de sol,
una cresta luminosa
una nube dorada
de recuerdos,
una esperanza
que se te haya caído de los ojos.
No quiero ser un mártir vivo,
no quiero ser el camarlengo de todas tus tardes,
no quiero ser las campanas del olvido,
no quiero ser lo que ahora soy,
no quiero sentir estos clavos santos
que ahora se clavan en mis manos
y me crucifican a la duda,
a la duda,
a la duda,
amor mío,
no quiero ser
de esos que se lleva el viento.
Hoy sangro porque quiero
hoy sangro por que duele,
que diminutos se ven los faros
en tu puerto,
que pequeña roca soy
frente a tu mar de desconsuelo,
olvidada gaviota sola,
apegada a su vuelo nocturno
de horizontes difusos.
Quiero ser,
yo quiero…
yo quiero..
ser un bastión,
una isla de soles mansos
un mar de tiempo
un mar de aliento fresco
un mar que contenga tu cuerpo
en las aguas de mi piel,
en mis olas
en mis tormentas
en mi calma
en mi ira y en mi soledad,
en mi ansiedad por tu arena
y en la violencia de mi tempestad.
Quiero la calma de tus cumbres
quiero la paz de tu solar,
quiero el fuego de esa hoguera rubia
que sueles ostentar ,
quiero que mi universo sea
del color de tus ojos verdes,
quiero que te enfrentes a mi
como un animal,
quiero hacer de ti un día lunar
de mi luna quieta que me quiere aniquilar,
de mi luna universal,
de la sideral muerte
que duerme en tu vientre,
eso quiero
y mi muerte
que empieza en tu boca
y termina en tenerte.
Última edición: