Anne_
I killed Bukowski.
Todos tenemos las mismas 24 horas de Beyonce
He de despertar de mañanas turquesas
entre prisiones de felpa, oscilando
entre los beats más rugosos de la memoria,
y es que la buena memoria,
son los malos recuerdos.
Poesía
Ayeres de neón,
expectativas bicúbicas,
inyecciones de sal,
yo soy una flor…Yo soy una flor,
he tragado vientos y cereales apocalípticos
por la mañana, he puesto monedas
en lo que supongo son revoluciones,
hoy quiero un teléfono más grande,
menos voces, gigantes de cuarzo
esmaltando las parabólicas de la ciudad corporativa
puedo detenerme y dejar de nadar,
pero empezaría a caer.
Mi generación es la constante
de no querer saber, ni entender,
ni averiguar, que rayos es lo que es,
yo uso las agujas del sol
para escabullirme entre las primeras veces,
entre las restas de las facturas electrónicas
y las cajas oscuras del infierno,
ya no nos importa si o no, nada,
ahora podemos detectar sonrisas
y explotar en tierra de colores,
usar sombreros sin ser brujas
y lentes para ver mejor si queremos vernos mejor.
Yo, yo solo quiero sentirme bien, ya saben,
antes de morir, porque he de morir,
y no recordaré haber escupido los autobuses
con propagandas religiosas, ni haber gritado:
“Dios, maldita sea, ayúdame
no quiero hacer esta mierda, ayúdame”,
he de morir,
y no recordaré haber comido mucho algún día,
ni haberme vendido por heroína,
no recordaré las esferas de mi sombra
dando vueltas a la luz de ninguna luz,
a la ausencia total de ausencias,
a las vagas caricias de necesitar algo en que creer
y sentir que toda esta mierda se está cayendo,
no recordaré haberme tragado los ocasos
en algún callejón, ni el hermoso vestido blanco
que compré, pensando que no se iba a morir,
que nos íbamos a casar.
Madre, padre, a veces me acurruco
rasguñando la pared,
y siento como el mundo se despedaza,
podrían ayudarme, podrían reconocerme,
podrían abrigarme, pero el mundo se despedaza,
y antes de morir, quiero recordar
que esta vida no significa, ni significó nada,
pero solo lo sé,
porque estuve viva.
Llega un día en el que...
Y luego dices...
Y entonces...
Y así suceden las cosas.
He de despertar de mañanas turquesas
entre prisiones de felpa, oscilando
entre los beats más rugosos de la memoria,
y es que la buena memoria,
son los malos recuerdos.
Poesía
Ayeres de neón,
expectativas bicúbicas,
inyecciones de sal,
yo soy una flor…Yo soy una flor,
he tragado vientos y cereales apocalípticos
por la mañana, he puesto monedas
en lo que supongo son revoluciones,
hoy quiero un teléfono más grande,
menos voces, gigantes de cuarzo
esmaltando las parabólicas de la ciudad corporativa
puedo detenerme y dejar de nadar,
pero empezaría a caer.
Mi generación es la constante
de no querer saber, ni entender,
ni averiguar, que rayos es lo que es,
yo uso las agujas del sol
para escabullirme entre las primeras veces,
entre las restas de las facturas electrónicas
y las cajas oscuras del infierno,
ya no nos importa si o no, nada,
ahora podemos detectar sonrisas
y explotar en tierra de colores,
usar sombreros sin ser brujas
y lentes para ver mejor si queremos vernos mejor.
Yo, yo solo quiero sentirme bien, ya saben,
antes de morir, porque he de morir,
y no recordaré haber escupido los autobuses
con propagandas religiosas, ni haber gritado:
“Dios, maldita sea, ayúdame
no quiero hacer esta mierda, ayúdame”,
he de morir,
y no recordaré haber comido mucho algún día,
ni haberme vendido por heroína,
no recordaré las esferas de mi sombra
dando vueltas a la luz de ninguna luz,
a la ausencia total de ausencias,
a las vagas caricias de necesitar algo en que creer
y sentir que toda esta mierda se está cayendo,
no recordaré haberme tragado los ocasos
en algún callejón, ni el hermoso vestido blanco
que compré, pensando que no se iba a morir,
que nos íbamos a casar.
Madre, padre, a veces me acurruco
rasguñando la pared,
y siento como el mundo se despedaza,
podrían ayudarme, podrían reconocerme,
podrían abrigarme, pero el mundo se despedaza,
y antes de morir, quiero recordar
que esta vida no significa, ni significó nada,
pero solo lo sé,
porque estuve viva.
Llega un día en el que...
Y luego dices...
Y entonces...
Y así suceden las cosas.