RAMIPOETA
– RAMIRO PONCE ”POETA RAPSODA"
CUANDO LLEGASTE
Cuando llegaste, lo hiciste fatigada,
abrumada quizá por la amargura
o por el viento helado que soplaba.
Mi corazón ardiente,
calmó el ciclón que maltrató a tu cuerpo,
acurrucada fuiste en mi regazo,
te colmé de caricias y ternura,
con un beso magnánimo en la frente
abrigué la desusada frigidez de tu alma.
Rebosante en conjunto de embelesos,
revestida que fuiste en bizarría
con el puñal que da la cobardía
laceras la bondad de este mecenas.
Así me pagas después que con dulzura
te entregué todo cuanto en mí cabía;
de recompensa tengo el desconsuelo
de nunca dar mi pan a perro ajeno,
comiste, y las migajas esparciendo
te pierdes en la abrupta lejanía,
siento frío y comprendo que en mi pecho,
se ha formado una gélida laguna.
Ramiro Ponce P.
Cuando llegaste, lo hiciste fatigada,
abrumada quizá por la amargura
o por el viento helado que soplaba.
Mi corazón ardiente,
calmó el ciclón que maltrató a tu cuerpo,
acurrucada fuiste en mi regazo,
te colmé de caricias y ternura,
con un beso magnánimo en la frente
abrigué la desusada frigidez de tu alma.
Rebosante en conjunto de embelesos,
revestida que fuiste en bizarría
con el puñal que da la cobardía
laceras la bondad de este mecenas.
Así me pagas después que con dulzura
te entregué todo cuanto en mí cabía;
de recompensa tengo el desconsuelo
de nunca dar mi pan a perro ajeno,
comiste, y las migajas esparciendo
te pierdes en la abrupta lejanía,
siento frío y comprendo que en mi pecho,
se ha formado una gélida laguna.
Ramiro Ponce P.
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