viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tiernamente, en las plumas de las aves
se hace hueco la evidencia
de que el vuelo se sueña.
Como soñamos entrelazados
sobre esta cama tan nuestra.
Dulcemente, desde el quicio lacio
que floreció en tus ventanas,
me dibujas apto en tu ciencia
capaz de amarte en cierta historia
y sin el miedo de apresarnos.
Suavemente, como baila un alga muerta
en el vientre de los mares
bajo tormentas terribles,
se balancean las caricias
moldeando nuestra carne,
haciéndonos un poco espejos.
Ávidamente, rompemos el universo
con el sexo más humano,
como caníbales en celo
nos bebemos el abismo,
y saciados, regresamos al útero de tenernos,
y se hace luz de cobijo
esa inconmensurable tibieza.
Tiernamente en las plumas de las aves.
se hace hueco la evidencia
de que el vuelo se sueña.
Como soñamos entrelazados
sobre esta cama tan nuestra.
Dulcemente, desde el quicio lacio
que floreció en tus ventanas,
me dibujas apto en tu ciencia
capaz de amarte en cierta historia
y sin el miedo de apresarnos.
Suavemente, como baila un alga muerta
en el vientre de los mares
bajo tormentas terribles,
se balancean las caricias
moldeando nuestra carne,
haciéndonos un poco espejos.
Ávidamente, rompemos el universo
con el sexo más humano,
como caníbales en celo
nos bebemos el abismo,
y saciados, regresamos al útero de tenernos,
y se hace luz de cobijo
esa inconmensurable tibieza.
Tiernamente en las plumas de las aves.