Ezegaleon
Poeta recién llegado
Las manos, los ojos,
el pelo o la sonrisa,
la forma de vestirse,
tal vez, la música que les gusta.
Con suerte una mirada,
o la forma de desabrochar mis debilidades.
Algunas cosas se repiten, otras son completamente distintas.
Algunas cosas me gustan lo mismo
y algunas otras puede que no tanto.
Pero jamás le permití a cualquiera
usar la misma ropa que traía ayer a la mañana;
o dejar postergadas las respuestas
que se necesitan para calmar la nostalgia.
Desperté una madrugada junto a ella,
antes que el sol anunciase un nuevo día,
roncaba muy perdida en la aventura de un nuevo sueño,
un hilo de baba le recorría los labios de extremo a extremo.
Jamás de nadie me habría despertado ternura eso.
Pero la observé otro rato, no entendiéndome a mí mismo.
En silencio mis ojos la recorrieron,
mientras junto a mi cuerpo yacía desprotegida.
Hay determinados momentos
que merecen volver a repetirse.
Lo que antes me habría hecho odiarla
hoy me hace quererla con más ganas.
Con mis dedos la sequé sin que despertara,
la acomodé entre mis brazos para que respirara mejor.
Entonces comprendo que algo era distinto,
ella fue mi experiencia más cercana al amor.
el pelo o la sonrisa,
la forma de vestirse,
tal vez, la música que les gusta.
Con suerte una mirada,
o la forma de desabrochar mis debilidades.
Algunas cosas se repiten, otras son completamente distintas.
Algunas cosas me gustan lo mismo
y algunas otras puede que no tanto.
Pero jamás le permití a cualquiera
usar la misma ropa que traía ayer a la mañana;
o dejar postergadas las respuestas
que se necesitan para calmar la nostalgia.
Desperté una madrugada junto a ella,
antes que el sol anunciase un nuevo día,
roncaba muy perdida en la aventura de un nuevo sueño,
un hilo de baba le recorría los labios de extremo a extremo.
Jamás de nadie me habría despertado ternura eso.
Pero la observé otro rato, no entendiéndome a mí mismo.
En silencio mis ojos la recorrieron,
mientras junto a mi cuerpo yacía desprotegida.
Hay determinados momentos
que merecen volver a repetirse.
Lo que antes me habría hecho odiarla
hoy me hace quererla con más ganas.
Con mis dedos la sequé sin que despertara,
la acomodé entre mis brazos para que respirara mejor.
Entonces comprendo que algo era distinto,
ella fue mi experiencia más cercana al amor.