Se oye el canto del juglar que espera

minsandi

Poeta fiel al portal
Se oye el canto del juglar que espera enamorado
la voz de su princesa.
El laúd del corazón prepara el escenario
para dejar su gesta,
victoria sobre el rojo dragón decapitado
sembrador de tristezas
y ladrón de versos que cantan apasionados
su ilusión, que navega
con su espada en el tiempo sin reloj, transmutando
el beso en un poema.

La epopeya del juglar grafica su relato
entre siete estrellas,
guardianas del mester que diseñó su bordado
en los labios de fresa,
pozo fresco del amor donde el juglar ha dado
sus muchas letras
vencedoras del dragón rojo y del pasado,
que hoy se entregan
como ofrendas rendidas de mil besos y abrazos
a su bella princesa.

Ya el tiempo, no es tiempo. Las estrellas han borrado
de sus labios, las huellas
del amor que a la princesa dulce transformaron
en ardiente guerrera,
guardadora de la espada que trajo su canto
como mística tea,
arrebatadora de lamentos angustiados,
elixir de poemas.
Y la princesa como guerrera ha renovado
al juglar y a su gesta,
que vino venciendo para ser conquistado
en un corporal poema
pleno de ojos, letras, manos, besos y bordados
que al ambiente silencian.
Ahora, lo incorpóreo ya se ha fusionado
en el corporal poema,
una oda a la pasión de dos que se entrelazaron
como hilos en la tela...
 
Se oye el canto del juglar que espera enamorado
la voz de su princesa.
El laúd del corazón prepara el escenario
para dejar su gesta,
victoria sobre el rojo dragón decapitado
sembrador de tristezas
y ladrón de versos que cantan apasionados
su ilusión, que navega
con su espada en el tiempo sin reloj, transmutando
el beso en un poema.

La epopeya del juglar grafica su relato
entre siete estrellas,
guardianas del mester que diseñó su bordado
en los labios de fresa,
pozo fresco del amor donde el juglar ha dado
sus muchas letras
vencedoras del dragón rojo y del pasado,
que hoy se entregan
como ofrendas rendidas de mil besos y abrazos
a su bella princesa.

Ya el tiempo, no es tiempo. Las estrellas han borrado
de sus labios, las huellas
del amor que a la princesa dulce transformaron
en ardiente guerrera,
guardadora de la espada que trajo su canto
como mística tea,
arrebatadora de lamentos angustiados,
elixir de poemas.
Y la princesa como guerrera ha renovado
al juglar y a su gesta,
que vino venciendo para ser conquistado
en un corporal poema
pleno de ojos, letras, manos, besos y bordados
que al ambiente silencian.
Ahora, lo incorpóreo ya se ha fusionado
en el corporal poema,
una oda a la pasión de dos que se entrelazaron
como hilos en la tela...
Es como adentrarse en las imágenes de íntimo atavío y no querer salir, me ha gustado de lleno la lectura, saludos cordiales.
 
Es como adentrarse en las imágenes de íntimo atavío y no querer salir, me ha gustado de lleno la lectura, saludos cordiales.
Hola Nancy,

Primero que todo gracias por el tiempo que tomaste para leer este poema. La idea del poema era adentrarse, y bastante, en las experiencias de quienes se aman.

Gracias y saludos,

Minor
 
Ay me estaba perdiendo leer esto tan bello! Me encanta ese entrelazado de remotos amores con princesas y dragones y el presente que nunca pasa de moda, el amor cantado por un juglar!
Un abrazo grande poeta, para ti
 

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