Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
En tus labios se balancea una palabra
que cuando salta a mis manos
todo lo abarca, todo lo nombra,
se convierte en río y en pececillos de plata,
en bosque y en senderos hacia la montaña,
en playa y en olas con espuma de luna.
En tu mirada duerme una noche
repleta de calles y esquinas,
de brindis y burbujas,
de canciones y risas,
de besos húmedos y estrellas tímidas,
de bailes concéntricos y abrazos con cola.
En tus dedos habita una colonia de hormigas,
cuando me acaricias crece en mi una amapola,
un manantial de bienvenidas,
una mañana soleada en la madrugada,
tu tacto es un árbol con ramas de seda,
me da sombra y recuerdos con savia.
que cuando salta a mis manos
todo lo abarca, todo lo nombra,
se convierte en río y en pececillos de plata,
en bosque y en senderos hacia la montaña,
en playa y en olas con espuma de luna.
En tu mirada duerme una noche
repleta de calles y esquinas,
de brindis y burbujas,
de canciones y risas,
de besos húmedos y estrellas tímidas,
de bailes concéntricos y abrazos con cola.
En tus dedos habita una colonia de hormigas,
cuando me acaricias crece en mi una amapola,
un manantial de bienvenidas,
una mañana soleada en la madrugada,
tu tacto es un árbol con ramas de seda,
me da sombra y recuerdos con savia.
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