Los cipreses de Cormalt

Marla

Poeta fiel al portal
Ayer me sonrieron
los cipreses de Cormalt
¿los recuerdas, hermano?
Su triste gallardía,
su sobriedad de mártires cobijando
las tumbas oxidadas del tiempo...

Ellos,
dignos guardianes de un crisol
en el que se fraguaban
raíces de metano y mariposas
suicidas.
Mis cipreses de Cormalt,
tan austeros, tan místicos.

¿Recuerdas de qué color era
la renuncia?
¿su rostro?
Ellos sí lo recuerdan:
carraspeaba el silencio
al son de una pregunta
y fingían el gesto
pretextando un embate
del viento
o un dolor seco y hondo
en sus ramas.

Ayer
me sonrieron, hermano,
y al fin pude
proyectar mis desvelos
sobre la majestuosa pulcritud
de sus copas.
Fui la nostalgia reverdeciendo
las crines del adiós,
inseminando
un sol bajo su turbia lengua
donde quedó lacrada
nuestra pálida y febril
adolescencia.




 
Última edición:
Versos subyugantes de un ayer que no se olvida,
porque siguen flotando en el crisol de tus versos.
Gustoso dejo mi huella Marla. Besos para ti.

Ayer me sonrieron
los cipreses de Cormalt
¿los recuerdas, hermano?
Su triste gallardía,
su sobriedad de mártires cobijando
las tumbas oxidadas del tiempo...

Ellos,
dignos guardianes de un crisol
en el que se fraguaban
raíces de metano y mariposas
suicidas.
Mis cipreses de Cormalt,
tan austeros, tan místicos.

¿Recuerdas de qué color era
la renuncia?
¿su rostro?
Ellos sí lo recuerdan:
carraspeaba el silencio
al son de una pregunta
y fingían el gesto
pretextando un embate
del viento
o un dolor seco y hondo
en sus ramas.

Ayer
me sonrieron, hermano,
y al fin pude
proyectar mis desvelos
sobre la majestuosa pulcritud
de sus copas.
Fui la nostalgia reverdeciendo
las crines del adiós,
inseminando
un sol bajo su turbia lengua
donde quedó lacrada
nuestra pálida y febril
adolescencia.



 
Un aljibe de nostalgia vierte por cada letra de tu magistral poema.

Ayer me sonrieron
los cipreses de Cormalt
¿los recuerdas, hermano?
Su triste gallardía,
su sobriedad de mártires cobijando
las tumbas oxidadas del tiempo...

Ellos,
dignos guardianes de un crisol
en el que se fraguaban
raíces de metano y mariposas
suicidas.
Mis cipreses de Cormalt,
tan austeros, tan místicos.

¿Recuerdas de qué color era
la renuncia?
¿su rostro?
Ellos sí lo recuerdan:
carraspeaba el silencio
al son de una pregunta
y fingían el gesto
pretextando un embate
del viento
o un dolor seco y hondo
en sus ramas.

Ayer
me sonrieron, hermano,
y al fin pude
proyectar mis desvelos
sobre la majestuosa pulcritud
de sus copas.
Fui la nostalgia reverdeciendo
las crines del adiós,
inseminando
un sol bajo su turbia lengua
donde quedó lacrada
nuestra pálida y febril
adolescencia.



 
Profundo e inspirador. Me han encantado las metáforas y, sobre todo, la identidad de los cipreses, que absorbe a la protagonista de los versos y la envuelve en un aura mística. Recibe mis abrazos sinceros y felicitaciones, querida amiga.
 
Qué profundos recuerdos, suena a memorias de dias preciosos. Sabe a nostalgia.
Bello su poema
 
Ayer me sonrieron
los cipreses de Cormalt
¿los recuerdas, hermano?
Su triste gallardía,
su sobriedad de mártires cobijando
las tumbas oxidadas del tiempo...

María te felicito.
Escribes muy bien
Un placer de lectura
Recibe mi aplauso y mi saludo

Ellos,
dignos guardianes de un crisol
en el que se fraguaban
raíces de metano y mariposas
suicidas.
Mis cipreses de Cormalt,
tan austeros, tan místicos.

¿Recuerdas de qué color era
la renuncia?
¿su rostro?
Ellos sí lo recuerdan:
carraspeaba el silencio
al son de una pregunta
y fingían el gesto
pretextando un embate
del viento
o un dolor seco y hondo
en sus ramas.

Ayer
me sonrieron, hermano,
y al fin pude
proyectar mis desvelos
sobre la majestuosa pulcritud
de sus copas.
Fui la nostalgia reverdeciendo
las crines del adiós,
inseminando
un sol bajo su turbia lengua
donde quedó lacrada
nuestra pálida y febril
adolescencia.



 
Ayer me sonrieron
los cipreses de Cormalt
¿los recuerdas, hermano?
Su triste gallardía,
su sobriedad de mártires cobijando
las tumbas oxidadas del tiempo...

Ellos,
dignos guardianes de un crisol
en el que se fraguaban
raíces de metano y mariposas
suicidas.
Mis cipreses de Cormalt,
tan austeros, tan místicos.

¿Recuerdas de qué color era
la renuncia?
¿su rostro?
Ellos sí lo recuerdan:
carraspeaba el silencio
al son de una pregunta
y fingían el gesto
pretextando un embate
del viento
o un dolor seco y hondo
en sus ramas.

Ayer
me sonrieron, hermano,
y al fin pude
proyectar mis desvelos
sobre la majestuosa pulcritud
de sus copas.
Fui la nostalgia reverdeciendo
las crines del adiós,
inseminando
un sol bajo su turbia lengua
donde quedó lacrada
nuestra pálida y febril
adolescencia.



¡Hola María!, hoy he tenido la suerte de descubrir tu poesia, te seguiré leyendo porque me han impactado tus letras. Esta, en especia, me ha resultado increíblemente bella.Te felicito por tu arte.
Un abrazo.
 
Ayer me sonrieron
los cipreses de Cormalt
¿los recuerdas, hermano?
Su triste gallardía,
su sobriedad de mártires cobijando
las tumbas oxidadas del tiempo...

Ellos,
dignos guardianes de un crisol
en el que se fraguaban
raíces de metano y mariposas
suicidas.
Mis cipreses de Cormalt,
tan austeros, tan místicos.

¿Recuerdas de qué color era
la renuncia?
¿su rostro?
Ellos sí lo recuerdan:
carraspeaba el silencio
al son de una pregunta
y fingían el gesto
pretextando un embate
del viento
o un dolor seco y hondo
en sus ramas.

Ayer
me sonrieron, hermano,
y al fin pude
proyectar mis desvelos
sobre la majestuosa pulcritud
de sus copas.
Fui la nostalgia reverdeciendo
las crines del adiós,
inseminando
un sol bajo su turbia lengua
donde quedó lacrada
nuestra pálida y febril
adolescencia.





Me había despistado con el nombre y al ver el blog he vuelto! ya decía yo que había algo familiar en las letras. :)

Hermoso poema, ¿Marla?, como sea, me ha encantado.

Un abrazo

Palmira
 
Ayer me sonrieron
los cipreses de Cormalt
¿los recuerdas, hermano?
Su triste gallardía,
su sobriedad de mártires cobijando
las tumbas oxidadas del tiempo...

Ellos,
dignos guardianes de un crisol
en el que se fraguaban
raíces de metano y mariposas
suicidas.
Mis cipreses de Cormalt,
tan austeros, tan místicos.

¿Recuerdas de qué color era
la renuncia?
¿su rostro?
Ellos sí lo recuerdan:
carraspeaba el silencio
al son de una pregunta
y fingían el gesto
pretextando un embate
del viento
o un dolor seco y hondo
en sus ramas.

Ayer
me sonrieron, hermano,
y al fin pude
proyectar mis desvelos
sobre la majestuosa pulcritud
de sus copas.
Fui la nostalgia reverdeciendo
las crines del adiós,
inseminando
un sol bajo su turbia lengua
donde quedó lacrada
nuestra pálida y febril
adolescencia.



Como siempre Marla logras lucirte cuando escribes, este poema encierra una melancolía que cautiva los sentidos, un gusto recorrer tu versar, un saludo y gran abrazo.
 
"Ellos,
dignos guardianes de un crisol
en el que se fraguaban
raíces de metano y mariposas
suicidas.
Mis cipreses de Cormalt,
tan austeros, tan místicos.

¿Recuerdas de qué color era
la renuncia?
¿su rostro?
Ellos sí lo recuerdan:
carraspeaba el silencio
al son de una pregunta
y fingían el gesto
pretextando un embate
del viento
o un dolor seco y hondo
en sus ramas."


Inspirado y muy bello poema, Rosa. Feliz finde, amiga. Un abrazo.
 
Precioso querida amiga, esos cipreses
que te han llevado a recordar el pasado, esa adolescencia
en la que se fragua la personalidad futura
y que siempre comienza a fortalecerse en la niñez
que es de las etapas más importantes del ser humano.
Un beso.
 
Ayer me sonrieron
los cipreses de Cormalt
¿los recuerdas, hermano?
Su triste gallardía,
su sobriedad de mártires cobijando
las tumbas oxidadas del tiempo...

Ellos,
dignos guardianes de un crisol
en el que se fraguaban
raíces de metano y mariposas
suicidas.
Mis cipreses de Cormalt,
tan austeros, tan místicos.

¿Recuerdas de qué color era
la renuncia?
¿su rostro?
Ellos sí lo recuerdan:
carraspeaba el silencio
al son de una pregunta
y fingían el gesto
pretextando un embate
del viento
o un dolor seco y hondo
en sus ramas.

Ayer
me sonrieron, hermano,
y al fin pude
proyectar mis desvelos
sobre la majestuosa pulcritud
de sus copas.
Fui la nostalgia reverdeciendo
las crines del adiós,
inseminando
un sol bajo su turbia lengua
donde quedó lacrada
nuestra pálida y febril
adolescencia.



El ayer inspirador frente a las sombras encapuchadas que
son rueda desprendida para que las sensaciones se proyecteb
en ese eje de misterio. felicidades. luzyabsenta
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba