MuñozBravo
Poeta recién llegado
Escucha mi historia viajero del futuro,
no me iré a las ramas, hablare del infortunio;
de la mujer de pecho plano,
de la mujer sin amores terminados.
Pequeña inocencia de vio tomar,
cuando de la rama femenina se tubo que enamorar;
por supuesto, porque al hombre tenia que odiar,
cuando el tronco más fuerte se fue sin más.
Pero aquello no le gustaba a su mama,
le azotaba en las nalgas por “amor paternal”.
¡Como podía ser! Que del ojo de alba
ella se iba a fascinar, ella se iba a enamorar.
Pobre mujercita, lloraba sin piedad,
Dios no la quería por no ser normal.
De loca la tacharon, hasta ella lo creyó;
pero que podía hacer, el amor no se esfumo.
Obviamente de su musa jamas hablo,
pero el amor es claro, a su amiga encontraron.
Desaparecida después, se esfumo como una sordera,
Solo el tiempo la encontró, en el silencio de su voz.
No hay manera de explicar lo que sentía,
sufrió sola la dama sin lunar.
Odio no busco, respuestas no hallo,
¡Pero nadie blasfemo! Para ayudar al mal.
¡Maldita realidad la del hombre ejemplar!
No le importa ahogar, por su negra felicidad.
Siguió intentando la niña, quería entrar a la sociedad,
pero ingenua fue... jamás retiro su fe.
Su fe en un mundo más tolerante,
le costo su ultimo iris de color azul.
Pero no apresuro su final como otros,
pero sufrió un destino peor, el tiempo siempre se lo recordó:
“Dios jamás la amo”.
no me iré a las ramas, hablare del infortunio;
de la mujer de pecho plano,
de la mujer sin amores terminados.
Pequeña inocencia de vio tomar,
cuando de la rama femenina se tubo que enamorar;
por supuesto, porque al hombre tenia que odiar,
cuando el tronco más fuerte se fue sin más.
Pero aquello no le gustaba a su mama,
le azotaba en las nalgas por “amor paternal”.
¡Como podía ser! Que del ojo de alba
ella se iba a fascinar, ella se iba a enamorar.
Pobre mujercita, lloraba sin piedad,
Dios no la quería por no ser normal.
De loca la tacharon, hasta ella lo creyó;
pero que podía hacer, el amor no se esfumo.
Obviamente de su musa jamas hablo,
pero el amor es claro, a su amiga encontraron.
Desaparecida después, se esfumo como una sordera,
Solo el tiempo la encontró, en el silencio de su voz.
No hay manera de explicar lo que sentía,
sufrió sola la dama sin lunar.
Odio no busco, respuestas no hallo,
¡Pero nadie blasfemo! Para ayudar al mal.
¡Maldita realidad la del hombre ejemplar!
No le importa ahogar, por su negra felicidad.
Siguió intentando la niña, quería entrar a la sociedad,
pero ingenua fue... jamás retiro su fe.
Su fe en un mundo más tolerante,
le costo su ultimo iris de color azul.
Pero no apresuro su final como otros,
pero sufrió un destino peor, el tiempo siempre se lo recordó:
“Dios jamás la amo”.
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